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Arabia Saudita es una monarquía absoluta. El Rey Salman ha delegado gran parte de sus funciones en su hijo, Mohammed bin Salman (conocido como MbS), desde su ascenso al trono en enero de 2015. Este proceso de delegación de poderes culminó con el nombramiento de MbS como Príncipe Heredero en 2017. Por consiguiente, el poder político del país está centralizado en manos del Príncipe Heredero. Se cree que la detención de al menos tres miembros de alto rango de la familia real, el 6 de marzo de 2020, se efectuó por orden de MbS. Además del hermano y el sobrino del rey, entre los detenidos se encontraba un ministro del interior en activo y el jefe de una sección de la inteligencia militar. Los motivos de MbS probablemente fueron uno, o una combinación, de los siguientes: consolidar su poder antes del fallecimiento de su padre, evitar un golpe de estado, o simplemente mantener a sus oponentes a raya. Tras estos sucesos, es muy poco probable que algún miembro de la familia esté dispuesto a cuestionar su sucesión. 

Dos grandes aspectos dominan actualmente las perspectivas económicas y políticas de Arabia Saudita para 2020: el impacto de la pandemia del COVID-19 y un largo período de descenso del precio del petróleo. Es muy probable que la actual pandemia de COVID-19 tenga repercusiones negativas en la economía de Arabia Saudita, sumergiéndola en una profunda recesión en 2020. La pandemia conlleva una clara disminución de la demanda interna y externa que, junto a la dependencia del país de las exportaciones de petróleo, podría afectar en mayor medida a la economía saudita. El FMI prevé que el PIB del país se contraiga un -4,1% en 2020 y retome el crecimiento en 2021, con un aumento del PIB del 2.9%

El gobierno ha impuesto una serie de medidas para contener la propagación del virus COVID-19 . Entre ellas destacan la suspensión de todos los vuelos internacionales desde el 15 de marzo y de los vuelos nacionales desde el 21 de marzo; el cierre de escuelas y de ciertas instalaciones comerciales no esenciales; la imposición de toques de queda diarios y cierres de zonas; y la obligación de trabajar a distancia, que afecta a los empleados de los sectores público y privado. Las autoridades sauditas han levantado progresivamente algunas de las restricciones de contención del COVID-19. El 21 de junio, se suspendió el toque de queda en todo el país y se ha permitido que la mayor parte de la actividad económica se reanude, aunque con ciertas restricciones. Sin embargo, siguen en vigor las restricciones de viaje para los vuelos comerciales que entran y salen del país, con la excepción de un servicio de vuelo especial de la aerolínea local entre Jeddah (provincia de Medina) y Londres (Reino Unido). Aunque las restricciones vigentes siguen causando importantes trastornos operacionales a las empresas extranjeras, el Gobierno seguirá tratando de atenuar aún más las restricciones de movimiento, a medida que se realizan tests a un mayor porcentaje de la población y se generaliza el uso obligatorio de mascarillas en los lugares públicos (SaudiCDC). Se prevé que las infecciones por COVID - 19 crezcan hasta alcanzar un pico relativo en junio de 2021, para decrecer progresivamente a partir de entonces (IHME).

El ambicioso programa de reformas económicas puesto en marcha por MbS, Saudi Vision 2030, tiene como objetivo reducir la dependencia de Arabia del petróleo, ofrecer oportunidades de empleo a los jóvenes sauditas y mejorar la calidad de vida en el reino. Esta iniciativa comprende reformas muy variadas, que abarcan desde la privatización de muchas entidades gubernamentales (incluida la empresa petrolera estatal, Saudi Aramco) hasta el acceso a nuevas formas de entretenimiento. El programa de desarrollo económico de MbS aspira a mejorar la eficiencia y la transparencia del gobierno, fomentar el crecimiento del sector privado, y proporcionar un entorno atractivo para los inversores extranjeros. Aunque es probable que se produzcan mejoras, la consecución de estos objetivos será lenta y bastante incierta. En estos momentos las empresas se enfrentan a un entorno empresarial en el que los intereses políticos y empresariales se solapan, y el entorno normativo es complejo y opaco. 

Existe un alto riesgo de que se produzcan ataques iraníes contra activos energéticos saudíes tras el asesinato del General iraní Qassem Soleimani, ejecutado por los Estados Unidos en Bagdad el 3 de enero de 2020. Sin una promesa definitiva de apoyo de EE.UU., es muy poco probable que los líderes de Arabia Saudita se tomen represalias. Las dos intervenciones emblemáticas de Bin Salman en materia de política exterior -el boicot a Qatar y la guerra contra la milicia Houthi en el Yemen- han sido muy costosas y de larga duración, y están debilitando la cooperación regional con los Emiratos Árabes Unidos.

Político

El reino de Arabia Saudita está catalogado como un país de riesgo político medio. Esta valoración refleja los retos estructurales a los que se enfrenta el país, así como la transformación del papel del gobierno en la economía, tal y como plantea el programa de Saudi Vision 2030. Si bien gran parte de la población considera que la monarquía tiene un alto grado de legitimidad y no existe una oposición organizada, el gobierno tiene que hacer frente a una importante transición demográfica (alrededor de dos tercios de la población tiene menos de 30 años), al mismo tiempo que trata de reducir la dependencia del país de los ingresos del sector petrolero. Además del desafío que supone encontrar trabajo para una creciente población activa, el gobierno está tratando de encontrar un equilibrio entre las demandas de reforma social de una juventud cada vez más interconectada y cosmopolita, y el patrimonio conservador del país.

El gabinete está compuesto mayoritariamente por tecnócratas con una postura favorable a los negocios. Sin embargo, el reino se enfrenta a un legado económico en el que el Estado -debido a los enormes recursos proporcionados por los ingresos del petróleo- ha dominado la economía. El Estado ha sido el principal empleador de los ciudadanos sauditas, dando lugar a una burocracia excesiva e ineficiente. El gobierno desea atraer más inversión extranjera pero carece de la capacidad administrativa para impulsar las reformas necesarias, y además debe garantizar que los beneficios del crecimiento económico lleguen a los ciudadanos saudíes (a través del empleo) y a las empresas locales.

Arabia Saudita está considerada un régimen autoritario en el Índice de Democracia 2020, elaborado por The Economist Intelligence Unit (EIU), en el que el país ocupa el puesto 159 de 167 países evaluados.

El país ocupa el puesto 36 en el Índice de Desarrollo Humano de 2019 elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Operativo

Las medidas del gobierno para prevenir la propagación de la enfermedad coronavirus 2019 (COVID-19) están generando importantes desafíos operacionales. El gobierno ha restringido los viajes a 14 países, incluyendo a Bahrein y los Emiratos Árabes Unidos, países vecinos donde tienen su sede muchas empresas que operan en el reino. Otras medidas incluyen el cierre de tiendas, restaurantes y centros comerciales.

Dentro de la Saudi Vision 2030, el gobierno ha introducido el concepto de saudización con el que pretende reducir el número de ciudadanos saudíes desempleados. La saudización se conoce oficialmente como el Plan de Nacionalización Saudita o Nitaqat, una política impulsada por el Ministerio de Trabajo, por la que las empresas que operen en el país están obligadas a contratar a ciudadanos saudíes, cumpliendo con un sistema de cuotas. Estas disposiciones normativas suponen un nuevo reto para las empresas, puesto que no pueden contratar a más expatriados pero, en muchos casos. no encuentran población local con la formación o las habilidades que necesitan. 

Es probable que los inversores extranjeros se enfrenten a problemas de corrupción y falta de transparencia en sus operaciones en el país, pero el plan Visión 2030 ha supuesto una mejora significativa en el registro en línea de las empresas. La tramitación de empresas extranjeras suele facilitarse con un socio local, necesario en estos casos. Sin embargo, en 2019 se introdujeron reformas para el registro en línea de licencias comerciales, que mejoraron considerablemente el comercio. Cuestiones como la entrada en el mercado, la realización de trámites burocráticos y el cumplimiento de los reglamentos gubernamentales se agilizan si se establece una relación con un alto cargo de la realeza o con miembros de ciertos clanes muy influyentes. Dichas asociaciones o alianzas reducen las demoras operacionales, en particular en lo referente a la obtención de permisos de aduanas. 

Todos los vuelos hacia y desde Qatar se han suspendido desde junio de 2017 hasta nuevo aviso, y la frontera terrestre entre Arabia Saudita y Qatar está cerrada.  Arabia Saudita (junto con Egipto, Bahrein y los Emiratos Árabes Unidos) también ha roto las relaciones diplomáticas con Qatar debido a las acusaciones de que el país estaba financiando organizaciones terroristas en la región.

El gobierno del Reino Unido ha prohibido a los pasajeros que vuelan directamente de Arabia Saudita al Reino Unido que transporten en su equipaje de mano cualquier dispositivo electrónico de tamaño superior al de un teléfono móvil de tamaño estándar (16 cm x 9,3 cm x 1,5 cm / 6,3 in x 3,5 in x 0,6 in). Esto incluye computadoras portátiles, tabletas, lectores de libros electrónicos, cámaras, reproductores de DVD y videojuegos, que deberán ser guardados en el equipaje facturado durante todo el vuelo. En julio de 2017 se levantó una prohibición similar para los vuelos a Estados Unidos.

La infraestructura de Arabia Saudita es buena. Las telecomunicaciones están muy desarrolladas y el Gobierno se esfuerza por mejorar la infraestructura física, en particular ampliando las redes ferroviarias nacionales y urbanas, y los aeropuertos del país. 

Los extranjeros deben ser conscientes de que los viajes en coche dentro de Arabia Saudita pueden ser peligrosos. La conducción temeraria causa un elevado número de accidentes de tráfico y cientos de muertes cada año. Se están desarrollando sistemas de transporte público en el país, pero todavía no están en funcionamiento. Sin embargo, los autobuses conectan las principales ciudades del país. Por ley, los taxis deben reservarse con antelación, incluso en los aeropuertos. La mayoría de los taxistas no hablan inglés. Las mujeres no pueden viajar en un taxi solas o con alguien del sexo opuesto que no sea su familia o su marido. Sin embargo, las autoridades suelen ser más flexibles con los extranjeros. La red ferroviaria consiste en una línea que une Riyadh y Dammam. Hay cinco viajes, cada uno de los cuales dura entre cuatro y cinco horas, y están disponibles diariamente. Las mujeres que deseen viajar solas, sólo pueden hacerlo en primera clase.

Arabia Saudita ocupa el puesto 62 de 190 países, según el índice Doing Business de 2020 del Banco Mundial y el 51 de 198 en el Índice de Percepción de la Corrupción de 2019 de la organización Internacional para la Transparencia.

Seguridad

Arabia Saudita se enfrenta a desafíos continuos para reprimir la trata de personas, el contrabando de drogas y, en menor medida, el contrabando de armas; en particular, debido a la longitud y porosidad de sus fronteras, y a la corrupción en los puntos de entrada fronterizos. En las ciudades, los delitos callejeros violentos son poco frecuentes. Los principales problemas de contrabando de drogas se deben al creciente consumo interno de anfetaminas sintéticas y hachís, que llegan al país como contrabando desde Siria, el Líbano, el Yemen y Egipto. Los sauditas están invirtiendo mucho en fuerzas fronterizas y equipos de vigilancia, pero la presencia de tribus transfronterizas complica la aplicación de medidas verdaderamente eficaces. Los funcionarios saudíes estiman que las cantidades incautadas representan apenas un 10% de la cantidad total que entra en el reino. 

Las fuerzas de seguridad sauditas han contenido la sublevación en la región de Qatif, en la provincia oriental, y es poco probable que esto dé lugar a una intensificación de los conflictos civiles entre la minoría chiita del país. En 2020, si las restricciones del gasto público limitan la capacidad de la monarquía para distribuir el patronazgo y el gobierno no cumple sus promesas de mejorar los servicios y hacer frente a la escasez de viviendas, podrían producirse protestas más graves y frecuentes en las principales ciudades sauditas, especialmente en las universidades. 

Debido al alto riesgo de enfrentamiento entre Irán y los Estados Unidos en el Golfo, podría producirse un conflicto interestatal en esta zona. En el caso de que estalle un conflicto y escale hasta involucrar a militares estadounidenses, es probable que los dirigentes de Arabia Saudita traten de negociar el cese de dicho conflicto. Además, el incumplimiento por parte del Irán de sus compromisos del Plan de Acción Integral Conjunto aumenta la posibilidad de un ataque de los Estados Unidos contra el país. No obstante, el gobierno iraní es consciente de la superioridad de los activos marítimos de EE.UU. presentes en el Golfo, lo cual mitiga el riesgo de una escalada deliberada por parte de Irán que pueda desembocar en una guerra interestatal. 

La presencia del Estado islámico en Arabia Saudita no ha aumentado desde mediados de 2016. Es probable que los grupos yihadistas de Arabia Saudita tengan como objetivo intensificar las divisiones sociales, aprovecharse de las reformas sociales del príncipe heredero, poner a prueba las medidas de seguridad, desmoralizar a las fuerzas de seguridad del estado y demostrar la incapacidad del Estado saudita para garantizar la seguridad de sus ciudadanos. Además de los ataques contra las fuerzas de seguridad y contra blancos chiítas, el riesgo de ataques contra miembros de la familia real, funcionarios, clérigos pro-gobierno y sitios religiosos es elevado, así como el riesgo de ataques puntuales con francotiradores o terroristas suicidas en lugares considerados "no islámicos".

Arabia Saudita ocupa el puesto 128 de 163 en el Índice de Paz Mundial 2020 del Instituto de Economía y Paz.

Cibernético

Arabia Saudita no se encuentra actualmente entre los países más ciber-atacados del mundo según el mapa de ciberamenazas de Kaspersky.

Salud

Fiebre amarilla: Se requiere una prueba de vacunación contra la fiebre amarilla si se viaja desde un país con riesgo de transmisión de la fiebre amarilla (YFV) y se tiene más de un año de edad, o si se ha estado en tránsito más de 12 horas en un aeropuerto situado en un país con riesgo de transmisión de la YFV.

Arabia Saudita ocupa el puesto 47 de 195 en el Índice de Seguridad Sanitaria Mundial de 2019, un proyecto de la Iniciativa sobre la Amenaza Nuclear (NTI) y el Centro Johns Hopkins para la Seguridad Sanitaria (JHU), desarrollado con The Economist Intelligence Unit (EIU).

Natural

El clima de Arabia Saudita es árido durante todo el año. Los veranos son muy calurosos y secos, los inviernos son suaves en las zonas de costa y más frescos en el interior. La temporada de lluvias (aunque con un nivel de precipitaciones bajo) dura de octubre a abril en las llanuras costeras occidentales. En el centro del país (Nedj) las noches son frescas y los días son abrasadores. El norte y el sur del país son desiertos.

Los visitantes extranjeros deben tener en cuenta que el clima de Arabia Saudita puede llegar a ser extremo en ciertas estaciones. Las temperaturas a veces suben hasta los 50°C (122°F) o más, y los cortes de energía ocurren frecuentemente durante las olas de calor, particularmente en el oeste.  Las inundaciones son comunes en las partes septentrional y occidental del país, en particular entre noviembre y marzo.

A menudo se producen tormentas de arena y polvo en el país, que pueden perturbar el tráfico vial y aéreo.

El Ministerio de Salud está preparando y equipando un Centro Nacional de Gestión de Crisis y Desastres para hacer frente a las emergencias nacionales..