Bulgaria es una república parlamentaria. El presidente es el jefe del Estado, aunque tiene poderes limitados. Actualmente, Rumen Radev es el presidente de Bulgaria, Boyko Borisov es el primer ministro, y el gobierno está formado por una colación entre el partido de centro-derecha Ciudadanos por el Desarrollo Europeo de Bulgaria (GERB) y el nacionalista Patriotas Unidos (OP). Las próximas elecciones parlamentarias están previstas para mayo de 2021, mientras que las presidenciales se celebrarán a finales de ese mismo año.  

Bulgaria tiene una economía de mercado abierta, bien integrada en el mercado de la UE. Desde principios de la década de 2000, la economía búlgara ha crecido a un ritmo más rápido que la media de la UE, reduciendo gradualmente la diferencia con las economías más ricas. Además, Bulgaria se ha beneficiado de grandes flujos de inversión extranjera desde principios de sigo, que han impulsado el crecimiento económico y la recuperación tras el declive que siguió a la transición de una economía controlada por el Estado a una economía de mercado a principios de la década de 1990. Sin embargo, la economía búlgara está sufriendo un gran impacto negativo por el brote de COVID-19. La propagación de la pandemia ha provocado una contracción del 4% del PIB real de Bulgaria en 2020, según el FMI.  Su política fiscal seguirá siendo flexible en 2021, pero el margen de maniobra está limitado por el acuerdo de la junta monetaria de Bulgaria. Es probable que la fecha de adhesión a la eurozona se retrase como mínimo hasta 2025. En julio de 2020, Bulgaria se incorporó a la supervisión del sector financiero de la eurozona -la unión bancaria- al mismo tiempo que entraba en el Mecanismo Europeo de Tipos de Cambio II (MTC-II). Este acuerdo provisional de dos años es necesario para la entrada plena en la eurozona. 

Sin embargo, el deterioro de la situación económica, el aumento de los déficits fiscales, deuda pública, y la caída de la inflación probablemente harán retroceder la intención de Bulgaria de entrar en la eurozona. Las regulaciones adicionales debidos a la crisis del virus COVID-19 y la incertidumbre aumentan los riesgos de la carga regulatoria. El crecimiento se verá afectado por las debilidades externas y la incertidumbre interna. Según el FMI, se espera que la economía de Bulgaria crezca un 4,1% en 2021. Aunque el 6 de mayo de 2020 se levantaron varias medidas para evitar la propagación de la enfermedad, hasta el 30 de abril de 2021 está vigente una Situación de Emergencia Epidémica. Por lo tanto, varias medidas y restricciones a causa del coronavirus seguirán en vigor durante este tiempo (como la exigencia de una PCR negativa realizada en las 72 horas previas a la llegada al país o la obligatoriedad de llevar máscaras en los espacios públicos). Por tanto, es probable que las empresas sufran trastornos durante los próximos meses. Tras experimentar un enorme pico en el número de infecciones en noviembre de 2020, las proyecciones prevén una tendencia a la baja desde ahora y en adelante (IHME).

La moneda nacional, el lev, estaba vinculada al marco alemán, y desde 2002 al euro. Esto garantiza cierto nivel de estabilidad monetaria. Los gobiernos siguientes han aplicado una política fiscal responsable y han utilizado los instrumentos fiscales con prudencia para fomentar así el crecimiento y el espíritu empresarial. Sin embargo, la economía informal sigue siendo un problema en el país. 

Los sectores clave de la economía búlgara son los servicios (resultado de la liberalización y las reformas del mercado de las dos últimas décadas, transformando gradualmente la economía búlgara en una economía predominantemente centrada en los servicios), la industria manufacturera (el país cuenta con unos costes laborales y de explotación más bajos que en Europa Occidental, lo que lo ha hecho especialmente atractivo para las empresas manufactureras europeas y otras internacionales), y el sector del turismo (uno de los sectores de más rápido crecimiento de la economía búlgara, debido al rápido desarrollo de la costa del Mar Negro del país, y a la inversión del gobierno en infraestructuras de transporte y hoteleras). 

Bulgaria se enfrenta a un elevado riesgo de anulación de las licitaciones y de alteración de contratos, dada la inconsistencia del marco reglamentario, las acusaciones de corrupción, las protestas medioambientales, las impugnaciones ante los tribunales y la inadecuada aplicación de la normativa existente. Además, es probable que se favorezca a los contratistas locales en la adjudicación de los contratos públicos. Los riesgos de corrupción siguen siendo elevados, lo que supone barreras de entrada para las empresas extranjeras y riesgos de reputación y de interrupción de la actividad empresarial tras la entrada en el mercado.  

El gobierno del GERB-OP está dando prioridad a un proyecto para convertir a Bulgaria en un centro regional de gas para el sureste de Europa, como parte de una estrategia energética más amplia para diversificar el suministro de energía y reducir la dependencia de las importaciones de petróleo y gas ruso. Por ello, es probable que el gobierno preste más atención y recursos a iniciativas de construcción de nuevas infraestructuras de gas para conectar mejor a Bulgaria con sus vecinos y con el mercado europeo del gas en general.

Político

Bulgaria es un Estado unitario y está dividida en 28 regiones administrativas. El Presidente es elegido por votación popular directa y puede ejercer un máximo de dos mandatos de cinco años. El poder realmente recae en el ejecutivo, en forma de Consejo de Ministros (gabinete de gobierno), que está dirigido por un primer ministro. El gobierno es elegido por la Asamblea Nacional unicameral (asamblea legislativa) para cuatro años; el partido o la coalición más votada recibe el mandato de formar gobierno. Los 240 miembros de la Asamblea Nacional son elegidos cada cuatro años mediante un sistema electoral de representación proporcional con voto preferencial. La Asamblea Nacional tiene el derecho de iniciar y controlar la legislación, y supervisa al gobierno. Los gobiernos regionales son nombrados por el gobierno central, tienen poderes limitados y promulgan la política del gobierno central, con algunos poderes de veto sobre el autogobierno local. Los municipios tienen poderes sustanciales, con alcaldes elegidos por voto directo y consejos municipales mediante un sistema proporcional. 

La inestabilidad política y del gobierno son los principales factores de riesgo político en Bulgaria. Los frecuentes cambios desde 2012 y varias rondas de elecciones anticipadas han contribuido a una creciente inestabilidad política. Los gobiernos rara vez terminan un mandato completo, y sus programas políticos no suelen llegarse a cumplir. Las razones principales de esta creciente inestabilidad política son la fragmentación del sistema de partidos y la erosión de la confianza pública en los partidos políticos. Al igual que en otras democracias en vías de consolidación de la región, el panorama de los partidos políticos en Bulgaria es volátil, con la formación de nuevos partidos antes de las elecciones y la desintegración de otros después de un mandato en el gobierno. Esto hace que sea difícil conseguir coaliciones de gobierno estables. Además, provoca una mayor incertidumbre política y una falta de previsibilidad normativa para las empresas. Cuando los distintos gobiernos entran en funciones con programas y prioridades políticas diferentes, las empresas se enfrentan a retrasos debido al estancamiento de los procesos políticos y al cambio de personal clave en las instituciones estatales. 

El actual gobierno de coalición entre el partido de centro-derecha Ciudadanos por el Desarrollo Europeo de Bulgaria (GERB) y el partido de derechas Patriotas Unidos (OP) no parece ser más estable que sus predecesores. Los puntos de vista derechistas del OP en muchos temas -como la seguridad, la inmigración y las relaciones con Rusia, la UE y los vecinos de Bulgaria- no encajan bien con la ideología del GERB, más moderada. Es probable que los desacuerdos políticos se repitan y deterioren más la estabilidad del gobierno. Sin embargo, cualquier cambio de gobierno se produce siempre por medios democráticos. De hecho, las normas democráticas de gobierno están mejorando, a pesar de que el Estado de Derecho sigue siendo débil y se aplica de forma desigual.

El gobierno mantiene un papel importante e influyente en la economía, a pesar de la exitosa privatización de la mayoría de las empresas estatales desde la década de 1990. Los estrechos vínculos entre los políticos y un pequeño grupo de empresas nacionales siguen sesgando el entorno empresarial a favor de las empresas nacionales mejor conectadas. La amenaza de impago por parte de las entidades gubernamentales y las empresas estatales es, en general, baja. Se sabe que varias empresas públicas tienen una gran deuda, como la Compañía Nacional de Electricidad (NEK), que en los últimos dos años ha ido pagando gradualmente su deuda a las empresas energéticas extranjeras que operan en el país. Es probable que este tipo de amenaza (de impago por parte de las empresas del sector público) siga disminuyendo.

El riesgo de nacionalización y expropiación es bajo. Desde la caída del comunismo en 1989, los gobiernos han protegido el derecho a la propiedad privada y han llevado a cabo un exhaustivo proceso de privatización. Aunque muchas de las primeras privatizaciones se enfrentaron a la falta de procedimientos competitivos y transparentes, ningún gobierno se ha planteado la renacionalización. Sin embargo, en algunos sectores, como el de la energía, que se consideran de importancia estratégica, el Estado conserva la propiedad y la influencia.

Tanto la corrupción de alto nivel como la corrupción menor suponen una amenaza para las empresas, aunque esta está disminuyendo y es probable que se reduzca aún más en los próximos años. Las empresas tienen más probabilidades de enfrentarse a la corrupción cuando se presentan a grandes licitaciones públicas, que pueden estar amañadas a favor de empresas nacionales con conexiones políticas. La amenaza se extiende también a las solicitudes de diversas licencias y concesiones para la explotación de minerales y otros recursos naturales. Además, las prácticas y la cultura empresarial de las compañías del sector privado no se ajustan a las últimas normativas contra el soborno y la corrupción, y las interacciones con los socios y proveedores locales podrían exponer a las empresas a prácticas corruptas.

Aunque la orientación general de la normativa en muchos ámbitos políticos está limitada por la legislación de la UE y, por tanto, es en gran medida estable y predecible, la aplicación de la normativa adoptada es a menudo lenta y desigual. La escasa capacidad administrativa y la aplicación selectiva de la normativa son los principales factores de riesgo regulatorio. La administración local, especialmente en las zonas pequeñas y rurales, no dispone de los recursos humanos y financieros necesarios para hacer cumplir toda la normativa. Además, las empresas con buenas conexiones políticas pueden beneficiarse de sus contactos para evitar el cumplimiento de los requisitos normativos, especialmente si su cumplimiento es costoso. En general, el gobierno se muestra positivo hacia los inversores y las empresas extranjeras, y la mayor parte de las intervenciones normativas están destinadas a mejorar el entorno empresarial o a cumplir la nueva legislación de la UE. 

En cuanto a sus relaciones exteriores, como miembro de la OTAN y de la UE, la política exterior de Bulgaria se ajusta en gran medida a los valores y prioridades de estas dos organizaciones regionales. Los gobiernos rara vez adoptan iniciativas o posiciones independientes en materia de política exterior que no estén en consonancia con las prioridades de la UE.  Las relaciones con los Estados vecinos son, en general, amistosas, a pesar de los conflictos diplomáticos ocasionales con Macedonia del Norte y Turquía. Bulgaria no tiene problemas de fronteras abiertas con ningún vecino.

Además, las relaciones con Rusia son muy importantes. Aunque Bulgaria forma parte de las estructuras de la UE y la OTAN, Rusia sigue siendo un socio económico crucial y proveedor de petróleo y gas. El mayor partido de la oposición, el Partido Socialista Búlgaro (BSP), de centro-izquierda, y algunos partidos nacionalistas de extrema derecha son partidarios de estrechar las relaciones con Rusia. Sin embargo, el actual gobierno está buscando un equilibrio en política exterior entre la UE/OTAN y Rusia. Conseguir este equilibrio seguirá siendo un reto clave para los líderes búlgaros en los próximos años. 

Bulgaria está considerada como una democracia defectuosa en el Índice de Democracia 2020, elaborado por The Economist Intelligence Unit (EIU), donde el país ocupa el puesto 47 de los 167 países puntuados.

El país ocupa el puesto 56 en el Índice de Desarrollo Humano 2019 elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Operacional

Aunque la calidad de las infraestructuras ha mejorado considerablemente en los últimos 20 años, sigue estando por debajo de los estándares occidentales. Se necesita muchas mejoras y modernización en algunas regiones, especialmente en lo que respecta al ferrocarril. Los gobiernos han llevado a cabo reformas del entorno empresarial con el fin de reducir la carga burocrática y disminuir los trámites. Sin embargo, la falta de capacidad administrativa y la escasa eficacia (limitaciones normativas, mala gestión y corrupción) hacen que las empresas sigan enfrentándose a obstáculos y retrasos al tratar con las instituciones estatales, lo que provoca un progreso lento.

Es probable que las restricciones impuestas en respuesta a la pandemia mundial de la enfermedad por coronavirus de 2019 (COVID-19) provoquen importantes trastornos operativos para las empresas en los próximos meses, ya que siguen vigentes algunas restricciones. 

Entre los proyectos previstos actualmente figuran la renovación de las líneas ferroviarias, la conexión ferroviaria de Sofía a Skopje (Macedonia del Norte), un túnel bajo los Montes Balcanes y las autopistas Hemus y Struma. Las principales prioridades ahora en este sentido es atraer inversión extranjera directa y fondos de la UE para estos proyectos. La mano de obra es relativamente barata, y hay poco riesgo de huelgas largas y perturbadoras para las actividades de las empresas. Los movimientos sindicales son débiles y no especialmente eficaces. Los sindicatos existen sobre todo en el sector estatal y en las antiguas grandes empresas estatales. No obstante, los sindicatos suelen organizar periódicamente huelgas y protestas, y en la mayoría de los casos reciben concesiones del gobierno. El activismo laboral en el sector privado es aún menor, y sólo una pequeña parte de los empleados de las empresas de propiedad extranjera se afilia a los sindicatos. Las empresas pueden enfrentarse a algunas interrupciones en el transporte y en las rutas de la cadena de suministro como resultado de las huelgas y las protestas, aunque los daños a los activos son mucho menos probables. Sin embargo, sí existe un alto riesgo de corrupción política, sobre todo a nivel municipal.

La escasez de mano de obra supone una amenaza creciente para las empresas que operan en Bulgaria. Aunque la mano de obra del país es, en general, fiable y altamente cualificada, muchos búlgaros, especialmente los jóvenes y bien formados, están abandonando el país para irse a otros Estados miembros de la UE, que tienen mejores salarios, perspectivas de empleo y una mayor calidad de los servicios públicos. Como consecuencia, el crecimiento de la población del país se ralentizará en las próximas dos décadas, lo que agravará los actuales retos demográficos. El gobierno pretende acelerar los esfuerzos para importar mano de obra, sobre todo de países vecinos y culturalmente cercanos, como Macedonia del Norte, Serbia, Moldavia y Ucrania, para ayudar a sostener el futuro crecimiento económico. 

Las empresas extranjeras no se enfrentan a ninguna restricción de contenido local o de contratación en Bulgaria.  Sin embargo, y a pesar de las continuas reformas judiciales desde principios de la década de 2000, los tribunales siguen siendo ineficaces y están sujetos a una persistente influencia política. Las empresas nacionales, especialmente las que tienen vínculos con los políticos locales y nacionales, suelen recibir un trato favorable de los tribunales. La obtención de permisos de trabajo para los trabajadores no comunitarios suele ser un proceso complicado y largo. Aunque el país ha mejorado en las dos últimas décadas, las ineficiencias de la administración persisten y hacen que hacer negocios en Bulgaria sea comparativamente más difícil que en Europa Occidental. Las empresas acostumbradas a las normas de gestión occidentales probablemente encontrarán que el trato con los funcionarios es lento y frustrante.

La obtención de licencias y permisos puede suponer también un proceso largo y opaco. La compra de terrenos no suele ser problemática para los inversores y el gobierno ha creado varias zonas económicas en las que el arrendamiento de terrenos es muy fácil. La única excepción es el sector agrícola, donde en los dos últimos años el gobierno ha intentado modificar la normativa para limitar el mercado único de la UE en materia de terrenos agrícolas.  

Los cortes de electricidad no son frecuentes, salvo en caso excepcional de mal tiempo, que a veces puede afectar a la infraestructura de transmisión. Como consecuencia del exceso de desarrollo, es probable que algunas zonas residenciales y centros turísticos sufran retrasos en la conexión a la red eléctrica. La red de abastecimiento de agua está razonablemente bien desarrollada y el país dispone en general de buenos recursos hídricos. Sin embargo, el anticuado sistema de tuberías necesita una sustitución urgente. Algunas localidades residenciales, sobre todo las más pequeñas, pueden sufrir escasez temporal.

La red de telecomunicaciones está bien desarrollada y es comparable a la de Europa Occidental. Las tres principales compañías de telecomunicaciones (A1, Telenor y Vivacom) ofrecen servicios de telefonía móvil y fija. El acceso a Internet es barato y está muy extendido, sobre todo en las principales ciudades.

En general, Bulgaria ocupa el puesto 61 de 190 países calificados en el Índice Doing Business 2020 del Banco Mundial y el 69 de 198 en el Índice de Percepción de la Corrupción 2020 de la organización Transparencia Internacional.

Seguridad

Los riesgos de seguridad son bajos. Como miembro de la OTAN desde 2004, la seguridad de Bulgaria se ha vinculado a las estructuras de seguridad euroatlánticas más amplias y su capacidad militar ha ido aumentando en consonancia con los planes y prioridades de la OTAN. Sin embargo, Bulgaria tiene un problema persistente con el crimen organizado. Aunque la amenaza de la delincuencia organizada ha disminuido considerablemente desde la década de 1990, varias redes delictivas bien organizadas siguen operando en todo el país. Algunas han ampliado sus operaciones a negocios legítimos, lo que supone una amenaza para su reputación. Además, la delincuencia económica -como la malversación de fondos, el desfalco y el contrabando- sigue siendo también un problema importante. Gran parte de las operaciones de este tipo son llevadas a cabo por sindicatos y bandas de delincuencia organizada cada vez más sofisticadas. La falsificación de documentos legales también es un problema grave y las empresas deben buscar asesoramiento jurídico para verificar la documentación de forma independiente.

Los incidentes violentos son raros y hay poca probabilidad de que los transeúntes resulten heridos. Las demandas de extorsión, facilitadas por la existente corrupción, sobre todo a nivel local, son probables, especialmente en el sector turístico. Por el contrario, el riesgo para los inversores extranjeros es bajo.

Bulgaria es un importante país de transición para los contrabandistas de drogas duras, productos falsificados y personas. El gobierno muestra un gran interés por entrar en la zona Schengen, el espacio de libre circulación de la UE, pero esto ha sido bloqueado repetidamente por otros Estados miembros, que han alegado su preocupación por la delincuencia organizada y la corrupción. El aumento de la capacidad de la ciberdelincuencia supone una amenaza para las empresas, sobre todo las instituciones financieras.

Es muy probable que las relaciones de Bulgaria con sus vecinos sigan siendo pacíficas. Aunque el conflicto militar con Rusia es muy improbable, las relaciones con Moscú han sido tensas debido a la oposición de Rusia a la cooperación en materia de defensa de Bulgaria con Estados Unidos. Cabe destacar que en 2015, la OTAN abrió una unidad de coordinación regional en Bulgaria. Bulgaria seguirá participando activamente en los ejercicios militares de la OTAN en el Mar Negro como parte de la estrategia de la Alianza para establecer una capacidad de disuasión contra Rusia a lo largo de su flanco oriental. Esto eleva el riesgo de incidentes marítimos entre buques militares y, potencialmente, comerciales, lo que podría conducir a la interrupción del transporte. Es probable que se produzcan ciberataques exploratorios contra sitios web gubernamentales o activos del CNI.

Es probable que las protestas antigubernamentales a gran escala continúen en los próximos meses. Las manifestaciones probablemente serán pacíficas, atraerán a varios miles de personas en la capital, Sofía, y causarán trastornos en el transporte durante un día. En los próximos dos años, es probable que las manifestaciones por la mala gestión y los problemas medioambientales atraigan a varios miles de personas en Sofía y otras grandes ciudades, y provoquen también interrupciones del tráfico durante un día aproximadamente. Las protestas sindicales de los empleados del sector público, que suelen provocar el cierre de carreteras en Sofía son también probables. Suelen producirse en vísperas de enmiendas legislativas sobre cuestiones sociales o fiscales.

La estrecha cooperación con Estados Unidos, la aportación de tropas en Afganistán (unos 160 soldados en el marco de la misión Resolute Support), la venta de armas a Oriente Medio y la afluencia de refugiados de Siria, Afganistán y otros lugares han aumentado la probabilidad de radicalización musulmana en el país, pero el riesgo de terrorismo interno sigue siendo bajo, ya que la minoría musulmana (10% de la población) no está actualmente radicalizada ni política ni religiosamente, y es poco probable que preste apoyo a los extremistas islamistas. En julio de 2012, terroristas extranjeros atentaron contra turistas israelíes en el primer ataque terrorista del país en décadas. Cinco israelíes y un búlgaro murieron al explotar una bomba en un autobús cerca del aeropuerto de Burgas. Fuentes occidentales e israelíes han acusado al movimiento chií libanés Hezbolá de estar implicado, pero las autoridades locales no lo han confirmado. Tras el atentado se reforzó la seguridad general, especialmente en torno a los principales centros de transporte. Sin embargo, la capacidad de los cuerpos de seguridad y de los tribunales especializados en delincuencia organizada y terrorismo sigue siendo limitada, en medio de un elevado riesgo de corrupción, incluso entre los funcionarios de seguridad, y de la falta de un historial de éxito en la lucha contra la delincuencia organizada.

Es muy poco probable que Bulgaria se vea envuelta en una guerra interestatal, ya que es miembro de la OTAN y está rodeada por otros miembros de la misma (a excepción de Macedonia del Norte y Serbia). El país goza, en general, de buenas relaciones con los Estados vecinos, a pesar de los conflictos diplomáticos ocasionales con Turquía y Macedonia del Norte. Los conflictos internos y la guerra civil suponen un riesgo mínimo para las empresas. A pesar de la persistente discriminación contra las minorías étnicas romaní y, en menor medida, turca, las tensiones étnicas son escasas. 

En general, Bulgaria ocupa el puesto 28 de 163 en el Índice de Paz Global 2020 del Instituto para la Economía y la Paz.

Cibernético

Bulgaria no se encuentra actualmente entre los países más ciberatacados del mundo. Según el mapa de amenazas cibernéticas de Kaspersky, está clasificado como el 65 país más ciberatacado.

Salud

No es necesario vacunarse para entrar en el país.
Bulgaria ocupa el puesto 61 de 195 dentro del Índice de Seguridad Sanitaria Global 2019, un proyecto de la Iniciativa contra la Amenaza Nuclear (NTI) y el Centro Johns Hopkins para la Seguridad Sanitaria (JHU), elaborado con la Unidad de Inteligencia de The Economist (EIU).

Natural

Bulgaria está situada en una zona sísmica activa. En mayo de 2014, un fuerte terremoto (6,9 en la escala de Richter) tuvo lugar bajo el mar Egeo, sacudiendo el país y hospitalizando a 300 personas en la vecina Turquía. En 2015, se produjo un terremoto de 4,2 grados en las afueras de Sliven y otro de 3,8 grados en la costa del Mar Negro.

Además, el país experimenta un clima severo de vez en cuando. Las tormentas de nieve pueden interrumpir gravemente los viajes y provocar cortes de electricidad durante el invierno.

Se producen inundaciones tanto en primavera e invierno. La insuficiencia de infraestructuras en las ciudades y pueblos pequeños los hace más propensos a estas. En febrero de 2015, dos personas murieron y el tráfico ferroviario y por carretera se vio interrumpido en varias ocasiones cuando las inundaciones afectaron al país. El derretimiento de la nieve y las fuertes lluvias aumentan el nivel de agua de los embalses y ríos y provocan desbordamientos. En junio de 2014, las inundaciones repentinas y los desprendimientos de lodo debidos al desbordamiento provocaron 11 muertes en Varna. Para obtener actualizaciones periódicas sobre la alerta meteorológica, puede visitar el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología

Los incendios forestales son frecuentes en las zonas de montaña durante el verano y suelen concentrarse en Sofía, Haskovo, Sliven, Yambol y Tazgrad. Los veranos pueden ser especialmente calurosos y las olas de calor pueden causar problemas de transporte e incluso de salud. A finales de julio de 2014, las temperaturas alcanzaron los 37 °C (100 °F).

Si tiene previsto visitar Bulgaria, manténgase informado por la Dirección General Nacional de Gestión de Desastres del Ministerio del Interior (NDGDM).

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