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Egipto tiene un sistema de gobierno mixto, presidencial y parlamentario. El Parlamento puede, en teoría, presentar una moción de censura contra el presidente. Según la Constitución, el presidente es el comandante supremo de las fuerzas armadas. Cada presidente puede ejercer un máximo de dos mandatos de seis años, pero una reciente enmienda constitucional permitirá a Sisi ejercer un tercer mandato. Las elecciones parlamentarias celebradas en octubre de 2020 dieron la mayoría absoluta al partido pro-Sisi "Futuro de una Nación", que es un partido personalista similar al que apoyó la dictadura de Mubarak (el antiguo Partido Nacional Democrático). El control del parlamento por parte del partido político de Sisi le permitirá seguir con las políticas restrictivas. Al-Sisi es el presidente desde el golpe de Estado contra el islamista Mohamed Morsi en 2013, en aquel entonces presidente elegido tras las revueltas populares de 2011. Las detenciones de los partidarios de los Hermanos Musulmanes han incentivado a la creación de grupos militantes y un malestar social en apoyo a dicha organización. Por otro lado, la represión ha sido criticada internacionalmente y seguramente continúe en los próximos meses. 

La inestabilidad política y la inseguridad han socavado la economía desde el levantamiento de 2011, aunque ha habido una ligera mejora desde finales de 2016. La finalización por parte de Egipto del programa de préstamo de tres años del FMI ha puesto en manifiesto su capacidad para gestionar sus resultados económicos. En 2017-2019 Egipto devaluó la libra (moneda), recortó los subsidios de combustibles y alimentos, subió los impuestos, introdujo un impuesto sobre el valor añadido y eliminó los controles de capital sobre los depósitos y las transacciones en dólares. El gobierno ha identificado varios sectores que considera vitales para el crecimiento en los próximos años, como el petróleo, el gas y las energías renovables.

El impacto del Covid-19 en Egipto afectó significativamente a las entradas de capital, y al rendimiento de sectores estratégicos como el petróleo, el gas y el turismo. Aunque la pandemia seguirá mermando los ingresos del petróleo y el gas, el número de turistas y las tarifas del transporte marítimo comercial a través del Canal de Suez han hecho que la economía egipcia haya sufrido menos que otros países de la región. En 2022, se espera que el PIB de Egipto crezca en un 5,6% según el FMI. Las prioridades políticas de Sisi incluirán el intento de restablecer la confianza de los inversores en el sector privado, especialmente en la industria de la manufacturera, la privatización de la banca, la exploración y producción de hidrocarburos. Las proyecciones del Covid-19 prevén una curva de contagios decreciente a lo largo de los próximos meses (IHME). 

Con la llegada del conflicto ucraniano y teniendo en cuenta que Rusia y Ucrania son los principales proveedores de trigo (50% y 30%, respectivamente) de Egipto, el país sufrió un importante descenso en las importaciones de trigo. Por tanto, es probable que el gobierno intente aumentar los suministros locales de trigo y diversificar sus proveedores internacionales en los próximos meses. Sin embargo, el proceso de licitación de trigo de Egipto seguirá siendo una incertidumbre para aquellos exportadores interesados, ya que el gobierno egipcio podría cancelar licitaciones.

En el ámbito de la seguridad, los disturbios civiles y la militancia constituyen las principales amenazas. En el norte del Sinaí y en el desierto occidental los atentados terroristas suponen un alto riesgo. La capacidad de los activistas y opositores en organizar manifestaciones a gran escala ha sido reprimida por el gobierno y las fuerzas de seguridad. La probabilidad de que Egipto entre en guerra con otro estado soberano es bajo. 

Politico

Egipto tiene un sistema de gobierno mixto presidencial y parlamentario. En virtud de la constitución de 2014, que fue aprobada después de que Abdul Fatah al-Sisi fuera elegido presidente ese año, el jefe de Estado tiene el poder de nombrar ministros. El Parlamento tiene técnicamente la facultad de celebrar un voto de censura al presidente y forzar elecciones anticipadas, pero es improbable que utilice esta facultad, ya que muchos de sus escaños están ocupados por leales partidarios del presidente. La constitución ha afianzado el poder de los militares por lo que mantener el apoyo de los generales es vital para permanecer en el cargo. El sistema jurídico se basa en la ley francesa, inglesa e islámica (Sharia), pero es vulnerable a la influencia política.

El gobierno egipcio está tratando de atraer inversiones extranjeras para aumentar sus reservas de divisas y estimular la economía, aparte de reducir la burocracia y aprobar reformas favorables a las empresas durante 2022. El dominio estatal y militar de los sectores productivos seguirá limitando la inversión del sector privado. Probablemente el gobierno seguirá dando prioridad al fortalecimiento de sus finanzas manteniendo bajo el gasto público en subvenciones, y mantendrá un firme control de la política dentro del país mediante la represión de la oposición.

El gobierno en los últimos años ha reprimido la oposición política y el activismo. Las detenciones de los partidarios de los Hermanos Musulmanes han incentivado a la creación de grupos militantes y un malestar social en apoyo de la organización. Los esfuerzos del gobierno y las fuerzas de seguridad por limitar la disidencia política los convertirá en objetivos de la militancia durante el 2022. Además, muy probablemente las críticas internacionales hacia Egipto aumenten en los próximos meses debido a las detenciones de activistas. Aunque actualmente es poco probable que se le impongan sanciones, es probable que la UE y EEUU estén menos dispuestos a prestar ayuda militar si aumentan dichas detenciones.

Egipto es considerado como un Régimen Autoritario en el Índice de Democracia 2021 (EIU), ocupando el puesto 132 de 167 países evaluados.

Egipto ocupa el puesto 116 en el Índice de Desarrollo Humano de 2020 (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo).

Egipto es el 166º de 180 países en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2021 (Reporteros Sin Fronteras). Según esta clasificación, la libertad de información sigue estando gravemente amenazada en Egipto.

Operativo

La economía egipcia está dominada por las empresas con respaldo militar, que están en gran parte exentas de impuestos y tienen acceso a mano de obra barata a través de la conscripción. Entre los riesgos operacionales destacan los altos niveles de burocracia exacerbados por un sector público con exceso de personal “enchufado”. Existe un aumento del riesgo de retraso en pagos a los contratistas del gobierno y a las empresas energéticas extranjeras, ya que el impacto económico de Covid-19 ha afectado a los ingresos del gobierno.

La infraestructura de Egipto está por debajo de los estándares internacionales. Las redes de transporte público en general están superpobladas y subdesarrolladas. Los accidentes ferroviarios son frecuentes y la tasa de mortalidad en las carreteras es elevada. Egipto también sufre cortes ocasionales de electricidad, aunque este problema ha disminuido ya que el gobierno está tomando medidas para paliarlo. Por tanto, los cortes probablemente sean menos frecuentes en los próximos años.

Egipto aplicó severas restricciones para limitar la propagación de la enfermedad del Covid-19 entre su población de unos 100 millones de habitantes. Las medidas incluyeron un toque de queda nocturno, el cierre de tiendas y la prohibición de vuelos – medidas que ya se han levantado actualmente. Sin embargo, en caso de otra oleada de infectados, es probable que estas medidas de contención se restablezcan parcial o totalmente. 

Egipto es el 114º de 190 países clasificados en el índice Doing Business de 2020 (Banco Mundial) y el 117º entre 180 en el índice de Percepción de la Corrupción de 2021 (Organización Transparencia Internacional).

Seguridad

Los disturbios civiles y la militancia constituyen las principales amenazas para la seguridad de los extranjeros. El entorno de seguridad se deterioró tras la revuelta de 2011 y siguió deteriorándose tras el golpe de Estado de 2013, aunque ha mejorado ligeramente desde 2016. Las amenazas son especialmente graves en la conflictiva región del Norte de Sinaí, donde el Estado Islámico (IS) está llevando a cabo una insurgencia. Las amenazas también son elevadas en el desierto occidental, donde grupos militantes y organizaciones criminales pueden introducir armas, personas y narcóticos a través de la porosa frontera de Egipto con Libia. 

El objetivo de la mayoría de los grupos militantes es el gobierno y su sistema de seguridad debido a la represión de las autoridades contra los grupos islamistas y de la oposición, incluido los Hermanos Musulmanes – anteriormente en el poder. Debido a dichos arrestos, se ha perdido la capacidad de organizar manifestaciones a gran escala. No obstante, es probable que las protestas se repitan ocasionalmente – en especial durante fechas de acontecimientos políticos – pero es casi seguro que serán dispersadas por las fuerzas de seguridad. Las manifestaciones de los jóvenes no islamistas, los izquierdistas y la clase obrera urbana tienden a ser pequeñas. Los agravios socioeconómicos también provocan ataques militantes ocasionales, aunque es más probable que ocurran en El Cairo y otras grandes ciudades. Para 2022 se prevé una baja probabilidad de activismo laboral y protestas de la población no islamista.

Es probable que el riesgo de que se produzcan ataques yihadistas contra las fuerzas de seguridad y objetivos extranjeros sea elevado en 2022, debido a los intentos del Estado Islámico (IS) de ampliar su capacidad operacional más allá del Sinaí. En el norte de Sinaí se han reducido los ataques del IS desde 2018 debido al despliegue de tropas militares. El riesgo de ataques con artefactos explosivos improvisados (IED) contra las minorías cristianas y las fuerzas de seguridad es mayor en las ciudades del Gran Cairo, el Delta del Nilo y el Canal de Suez. La represión de las autoridades contra los grupos islamistas, en particular los Hermanos Musulmanes, es el principal impulsor de los ataques y ha llevado a la creación de varios nuevos grupos militantes desde 2015.

Las tasas de criminalidad aumentaron después de las revueltas de enero de 2011 y se estabilizaron desde 2014 gracias al aumento de la visibilidad policial y la recuperación del control militar. La delincuencia menor (robo de bolsos y carteristas) es más común en El Cairo y en otras ciudades principales, y suele dirigirse a personas adineradas. También se producen ocasionalmente robos de coches. La pena de muerte es la sentencia máxima para el contrabando de drogas ilegales, incluyendo la marihuana y el hachís. Las multas y el encarcelamiento son comunes incluso para las incautaciones a pequeña escala.

La probabilidad de que Egipto entre en guerra con otro estado soberano es bajo. El Presidente El-Sisi mantendrá muy probablemente las buenas relaciones y cooperación antiterrorista con Israel (con quien mantiene un tratado de paz), debido a su objetivo de contener la insurgencia del Sinaí, de aumentar la integración económica con Israel y dar cabida a las monarquías del Golfo. Por otro lado, es improbable que Egipto aumente significativamente su participación en la guerra civil de Libia. 

Egipto es el 69º de 163 en el Índice de Paz Global 2021 (Instituto de Economía y Paz)

Cibernéico

Egipto no está actualmente entre los países más ciber-atacados del mundo. Según el mapa de ciberamenazas de Kaspersky, está clasificado como el 23º país más ciber atacado (los datos varían continuamente).

Egipto cuenta con una ciberdefensa nacional débil, que eleva los riesgos de ciberdelincuencia y ciberataque. Además, los servicios de seguridad egipcios son conocidos por su pervasiva vigilancia nacional. La importancia estratégica de Egipto también lo convierte en un objetivo para las actividades de inteligencia extranjera.

Salud

La vacuna de la fiebre amarilla es obligatoria a todos los viajeros procedentes de un país donde existe dicha enfermedad de forma endémica. Sin embargo, es muy raro que su contagio en Egipto ya que los mosquitos que la transmiten no están presentes en el país , pero sí en los estados vecinos como Sudán. Una sola dosis de esta vacuna es suficiente para conferir una inmunidad sostenida de por vida contra la enfermedad.

Egipto es el 153º país de 195 en el Índice de Seguridad Sanitaria Mundial de 2019 (NTI, JHU, EIU), con un -2,3% de cambio respecto al 2019.

Natural

En toda la región de Oriente Medio y Norte de África, las sequías, los terremotos, la escasez de agua y las olas de calor siguen obstaculizando los esfuerzos de desarrollo y afectando negativamente a las economías. Los fenómenos meteorológicos extremos, como las lluvias torrenciales y las inundaciones, afectan a decenas de miles de personas cada año. La reducción del riesgo de desastres en las zonas urbanas sigue siendo una prioridad en esta región densamente urbanizada, en la que muchas ciudades están considerablemente expuestas a peligros naturales.