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Georgia se encuentra entre los estados surgidos de la Unión Soviética con una mejor salud democrática. El estado se constituye en forma de una república semi presidencialista, siendo Salomé Zourabishvili la actual presidenta y jefa del estado y Irakli Garibashvili el primer ministro. El partido político Sueño Georgiano-Georgia Democrática (GD-DG) ha dominado el panorama político en los últimos años, aunque recientemente ha perdido popularidad bajo sospechas de prácticas poco democráticas en las últimas elecciones parlamentarias, la persecución y encarcelamiento del ex-presidente Mikhail Saakashvili, así como la retirada unilateral del acuerdo de gobernabilidad con la UE.  El clima empresarial se ha vuelto más atractivo en la última década, ya que el gobierno ha reducido la burocracia, armonizado la legislación y aplicado las leyes de forma más coherente y transparente. La corrupción a pequeña escala se ha erradicado en gran medida, pero la corrupción entre las élites persiste, lo que representa un obstáculo importante para las empresas extranjeras interesadas sobre todo en proyectos públicos en el país.

El entorno económico de Georgia tiene un enorme potencial gracias a la importancia de sectores como el turismo, la agricultura, la minería y la industria hidroeléctrica; estando respaldado por fondos de la UE y el FMI, así como acuerdos comerciales tanto con la UE como con Rusia y China. Por otro lado, presenta importantes debilidades como la dependencia excesiva del turismo, la baja productividad de la industria y la agricultura, la pobreza, el desempleo y la economía informal, que se han acentuado durante la pandemia, lo que ha desembocado en un creciente malestar social y en protestas. El PIB real creció un 7,7% en 2021 y se espera que continúe este crecimiento moderado en 2022, en un 5,8% en 2021 (FMI).

Desde la desintegración de la Unión Soviética en 1991, Georgia ha sufrido dos conflictos armados: la guerra civil georgiana (1991-1993) y la guerra ruso-georgiana (2008). Como consecuencia, las regiones de Abjasia y Osetia del Sur, aunque oficialmente siguen perteneciendo a Georgia, son de facto territorios independientes vinculados a Rusia, con gobiernos autónomos e incluso ejércitos permanentes, y se han constituido como estados con un reconocimiento internacional limitado. El estatus de estos dos territorios continúa siendo la principal amenaza para la seguridad nacional de Georgia, ya que la presión ejercida por Rusia sobre las dos regiones no ha disminuido y, si bien bajo, el riesgo de un nuevo conflicto armado como el de 2008 persiste. 

En la actualidad, Georgia mantiene relativamente buenas relaciones con sus vecinos regionales, si bien en términos de política exterior, la postura de los gobiernos de GD-DG, tradicionalmente, ha sido históricamente ambivalente, buscando al mismo tiempo un acercamiento a la UE, así como a Rusia, algo que ha suscitado críticas tanto al interior del país como por parte de la comunidad internacional. En la actualidad, la reciente petición de membresía y acercamiento de Georgia hacia la UE y OTAN como respuesta a la crisis de Ucrania, ha incrementado la amenaza de un nuevo conflicto armado con Rusia, aunque el riesgo permanece bajo.

Las proyecciones Covid-19 prevén una continua tendencia decreciente en el número de casos durante los próximos meses (IMHE), aunque la tasa de vacunación permanece por debajo del 50% de la población (sólo cerca del 30% de la población ha completado la pauta de vacunación). 

Político

Desde 2012, Georgia ha celebrado cinco elecciones pacíficas y ampliamente competitivas de forma sucesiva, demostrando una calidad democrática relativamente fuerte pese a la juventud del sistema. Así pues, el entorno político permanece estable, si bien el creciente malestar social y preocupación por la erosión de la transparencia política han generado protestas regulares contra el gobierno desde mediados de 2019 y una creciente amenaza de tensiones desestabilizadoras entre el gobierno y la oposición. Todos los partidos políticos mayoritarios son pro-empresariales además de ser mayoritariamente pro-Occidente, existiendo aún así una minoría política abiertamente prorrusa.

El GD-DG se ha establecido como el partido dominante tras ganar las tres últimas elecciones parlamentarias. El principal partido de la oposición es el Movimiento Nacional Unido (MNU), que mantiene una base de votantes leales, pero perdió popularidad tras las elecciones de 2012. Existe una incrementada fragmentación y polarización política, así como un creciente descontento social con las prácticas del gobierno desde las elecciones parlamentarias de 2020, donde se dieron incidentes de coerción a votantes, el alejamiento del GD-DG en las relaciones con la UE (con la cancelación del acuerdo de gobernabilidad) y el encarcelamiento del ex-presidente Saakashvili, así como a figuras importantes de su partido en 2021.

Aunque, por lo general, el entorno político y regulatorio son transparentes y democráticos, lo cierto es que, a pesar de múltiples esfuerzos, la corrupción persiste entre las esferas más altas de la sociedad y el ámbito político permanece vulnerable a ella. Aún así, es poco probable que la corrupción tenga una gran influencia en el proceso legislativo, ya que el interés común está enfocado en mantener un entorno favorable a la inversión.

Georgia mantiene buenas relaciones con la mayoría de sus vecinos regionales. El país mantiene relaciones estrechas tanto comerciales como diplomáticas con la UE, siendo el convertirse en miembro de esta organización uno de los objetivos de su política exterior, aunque no es probable que esto se lleve a cabo en el futuro más próximo. La relación con Rusia siempre ha sido tensa, sobre todo desde la independencia de las regiones de Osetia del Sur y Abjasia tras la desintegración de la URSS, aunque continúan manteniendo relaciones comerciales y el actual gobierno de GD-DG ha buscado un acercamiento entre ambos países.

Georgia se considera un régimen híbrido según el Índice de Democracia 2021 elaborado por la Unidad de Inteligencia de The Economist (EIU), donde el país ocupa el puesto 91 de los 167 países puntuados. 

El país ocupa el puesto 61 en el Índice de Desarrollo Humano 2020 elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. 

Además, el país ocupa el puesto 60 de 180 en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2021 elaborada por Reporteros sin Fronteras (RFS). 

Operativo

El entorno operativo es relativamente bueno, con una burocracia de pequeño tamaño y procesos bien generalmente bien organizados. Los trámites administrativos son claros y ágiles, siendo la Agencia Nacional de Inversión la principal institución pública para la mediación y adjudicación de proyectos estatales con inversores extranjerosA nivel institucional, la corrupción persistente entre las élites del país y su influencia en el ámbito político y regulatorio supone el principal inconveniente para las empresas extranjeras. La corrupción en niveles más bajos del cuerpo administrativo se sitúa muy por debajo de la media regional.

La infraestructura es adecuada, sobre todo en la zona occidental del país, si bien continúa por debajo de los estándares de la mayoría de las economías occidentales. El desempleo es un problema importante en el país, situándose en torno al 18% en 2020. Esto, junto con la falta de formación y adquisición de competencias especializadas de la mano de obra, un problema frente al que el gobierno está tomando medidas cada vez más proactivas, es causante de un mercado laboral poco flexible. Los sindicatos son escasos y con poca fuerza, siendo las protestas por motivos laborales poco frecuentes y generalmente pacíficas.

Georgia ocupa el séptimo lugar de los 190 países calificados en el Índice Doing Business 2020 del Banco Mundial y el 45 de los 180 en el Índice de Percepción de la Corrupción 2021 de la Organización Transparencia Internacional.

Seguridad

La tasa de criminalidad ha disminuido en los últimos años y permanece por debajo de la media regional, siendo la delincuencia común (robos, extorsiones, etc.) uno de los principales riesgos para los empleados extranjeros. La policía está falta de recursos lo que conlleva que no sea capaz de luchar eficazmente contra el crimen, en particular el organizado. La presencia de redes de tráfico ilegal de sustancias es un gran problema, pues Georgia se presenta como un punto de tránsito atractivo para organizaciones que buscan moverse de Oriente Medio a Europa.

El malestar social se ha incrementado gradualmente durante los últimos años, avivado en particular por el deterioro económico y de la calidad de vida causados por la pandemia del Covid-19. En consecuencia, las protestas por motivos políticos y socioeconómicos son, no solo frecuentes, sino que, además, muchas veces se tornan violentas. Suelen convocarse en los centros de las principales ciudades, como Tsibili, y es común que causen disrupciones en las operaciones empresariales, aunque el riesgo de daños a individuos o activos es bajo. Existe un riesgo bajo de terrorismo de inspiración extremista islamista, debido principalmente al uso de Georgia como pasillo de acceso al Cáucaso Norte por estos grupos. El país no se considera un blanco reconocido para grupos terroristas transnacionales. 

El entorno de seguridad en los territorios anexionados de Abjasia y Osetia del Sur es peor en comparación con la situación general en Georgia. En Osetia del Sur y sus alrededores hay munición y minas terrestres sin detonar. Los atentados con bomba y los tiroteos contra personalidades políticas y cargos públicos en Abjasia son relativamente frecuentes. El riesgo de secuestro, si bien bajo, es más elevado que en el resto del país, siendo perpetrado comúnmente por milicias armadas.

Las fronteras de estas dos regiones con Georgia permanecen abiertas, pues este último las sigue considerando parte de su territorio nacional, aunque existen controles fronterizos informales por ambas partes y los pasaportes de estas dos regiones no tienen validez dentro de Georgia. A su vez, el gobierno de Georgia intenta facilitar en la medida de lo posible el acceso a sus servicios en el resto del país de los residentes de estas zonas (existen programas de sanidad y ayudas dirigidas específicamente a estas poblaciones). De todas formas, el acceso desde Georgia a estas zonas es muy difícil y se considera ilegal acceder desde Rusia a Georgia a través de estas dos regiones.

El riesgo de guerra interestatal permanece bajo pues Georgia mantiene buenas relaciones tanto con la UE como con sus vecinos regionales. Sin embargo, el riesgo de conflicto armado con Rusia ha aumentado tras el inicio de la invasión rusa en Ucrania y la petición de Georgia de ser miembro de la UE y OTAN.

En general, Georgia ocupa el puesto 89 de 163 en el Índice de Paz Global 2021 del Instituto para la Economía y la Paz.

Cibernético

Georgia no se encuentra actualmente entre los países más ciberatacados del mundo, según el mapa de ciberamenazas de Kaspersky.

Salud

No es necesario vacunarse para entrar en el país.

Georgia ocupa el puesto 40 de 195 dentro del Índice de Seguridad Sanitaria Global 2021, un proyecto de la Iniciativa contra la Amenaza Nuclear (NTI) y el Centro Johns Hopkins para la Seguridad Sanitaria (JHU), elaborado con la Unidad de Inteligencia de The Economist (EIU).

Natural

El clima fluctúa entre continental húmedo en el interior, y subtropical húmedo en la costa. El país se ve afectado periódicamente por las inundaciones, y se encuentra en una zona con alta actividad sísmica. También pueden producirse desprendimientos de tierra tras las fuertes lluvias, especialmente en las regiones más montañosas del país, donde son también muy comunes las tormentas de nieve y cambios bruscos meteorológicos a lo largo de todo el año.