Qatar
Catar
11.571 km2, 2,68 mill. hab. (2020)
Capital: Doha
Riyal catarí
Última actualización: MAYO 2021
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Qatar es una monarquía en la que el poder se concentra en torno al emir y a los altos miembros de la familia real. El actual emir es Tamim bin Hamad al Zani. Su padre, el anterior emir Hamad bin Khalifa Al Thani (1995-2013) introdujo reformas políticas limitadas, pero conservó el poder de decisión en manos del ejecutivo. Convocó las primeras elecciones de Qatar en 1999, cuando los ciudadanos votaron al consejo municipal de la capital, Doha, compuesto por 29 miembros. Esta votación transcurrió sin incidentes. El ex emir también promovió la introducción de la primera constitución del país en 2004. Qatar cuenta con un Consejo Consultivo, pero su función es meramente asesora, y es nombrado parcialmente por el emir. Aunque la Constitución prevé la reforma del Consejo para convertirlo en un órgano legislativo de 45 miembros parcialmente elegidos, las elecciones se han pospuesto en varias ocasiones. El actual emir ha anunciado que las elecciones legislativas se celebrarán en el presente año 2021, pero hay pocas garantías de que se celebren debido a los varios aplazamientos que han sufrido las elecciones desde 2004. Los partidos políticos están prohibidos, y la vida política está totalmente controlada por la familia real. No existe una demanda social importante que abogue por la democratización, por lo que la estabilidad del régimen parece asegurada en el medio plazo.
Esta falta de democracia no implica una atmósfera hostil para hacer negocios. La familia real ha utilizado su poder para promover el crecimiento económico y el desarrollo de Qatar, y la inversión extranjera es bienvenida como parte de su estrategia de diversificación de su economía. Cuando Qatar era una colonia de Gran Bretaña se encontraron reservas de gas en el territorio, pero no se explotaron porque no había infraestructuras para transportar el gas a los países importadores. Con la independencia del país, el emir Hamad bin Khalifa invirtió en una nueva tecnología: la licuefacción del gas que permitía convertirlo en líquido y transportarlo en barcos como el resto de mercancías. Gracias a esa inversión inicial, Qatar se ha convertido en el primer exportador mundial de gas licuado. La renta generada por el gas se ha reinvertido en otras actividades para reducir la futura dependencia al gas de la economía, aunque la actual dependencia sigue siendo alta y deja a Qatar expuesto a la volatilidad de los precios de la energía. El crecimiento económico de Qatar ha sido liderado por la familia real en lugar de por la iniciativa privada, como en el caso de Dubai. La transición de un desarrollo dirigido por el sector público a otro dirigido por el sector privado es uno de los retos económicos de Qatar. En general, Qatar es un paradigma de apertura en el Golfo Pérsico, con un sólido crecimiento económico, fuertes amortiguadores financieros y cuentas públicas, y un elevado PIB per cápita que fomenta la estabilidad social. En 2021, se espera que el PIB crezca por un 2.4% según el FMI.
Qatar ha complementado su desarrollo económico con el fortalecimiento de su posición en el mundo. La estrategia internacional seguida por Qatar ha sido doble: por un lado, Qatar tiene relaciones de bienes con diferentes potencias como EE.UU. e Irán; y por otro lado ha aumentado su influencia en el mundo árabe, principalmente a través del medio de comunicación Al - Jazeera. Esta política exterior amenaza la hegemonía de Arabia Saudí, y por eso Qatar sufre el bloqueo de la monarquía saudí desde 2017. Arabia Saudí puso fin al bloqueo en enero.
El efecto del COVID-19 ha hecho que la economía qatarí se contraiga sobre todo por la fuerte reducción del sector no petrolero y el descenso de los precios de la energía, pero se espera que siga creciendo en 2021 gracias al aumento de los precios de la energía. Las proyecciones realizadas por el IHME muestran que las infecciones diarias decaerán durante el verano. Se puede encontrar información sobre las nuevas medidas en la página web del Ministerio de Sanidad.
El levantamiento del bloqueo de Arabia Saudí, Bahréin, EAU y Egipto en enero de 2021 ha reforzado políticamente a Qatar. Ninguna de las exigencias que estos cuatro países impusieron a Qatar como condiciones para poner fin al bloqueo ha sido aceptada, algo que demuestra el poder de negociación del gobierno qatarí. La exigencia de cerrar al - Jazeera, el medio de comunicación con más influencia en Oriente Medio (propiedad de Qatar) ha sido ignorada. Como consecuencia del bloqueo, Qatar ha reforzado sus relaciones con Turquía e Irán.
Qatar se ha mantenido políticamente estable bajo el actual emir, Tamim bin Hamad bin Khalifa Al Thani, y es poco probable que surja una oposición política significativa contra él. También es improbable que se produzca un cambio de liderazgo, ya que los futuros emires provendrán de la familia Thani. Las sólidas estructuras tribales proporcionan un medio informal, aunque eficaz, de representación directa para los ciudadanos de Qatar, y no parece haber un apetito popular por cambios fundamentales en el sistema político.
Qatar está considerado como un régimen autoritario en el Índice de Democracia 2020, elaborado por la Unidad de Inteligencia de The Economist (EIU), donde el país ocupa el puesto 128 de los 167 países puntuados.
El país ocupa el puesto 45 en el Índice de Desarrollo Humano 2020 elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Además, ocupa el puesto 128 de 180 países estudiados en el Índice de Libertad de Prensa Global, desarrollado por Periodistas sin Fronteras.
Qatar ofrece un entorno operativo generalmente bueno para las empresas extranjeras, y el gobierno está trabajando para mejorarlo aún más en un intento de atraer la inversión. La infraestructura física de Doha -la capital del país y su único centro comercial importante- es en general buena, aunque el gobierno está tratando de mejorarla con vistas a la celebración de la Copa Mundial de Fútbol de 2022. Las redes de comunicaciones están muy desarrolladas.
El gobierno ha puesto en marcha reformas para desmantelar el sistema de patrocinio (kafala), que los grupos de derechos humanos critican porque da a los patrocinadores qataríes el control de los movimientos y las oportunidades de empleo de los trabajadores extranjeros y permite prácticas de explotación laboral. Sin embargo, las dificultades para aplicar y hacer cumplir las reformas hacen que los problemas de derechos laborales sigan suponiendo un riesgo para la reputación de las empresas que operan en Qatar.
El Aeropuerto Internacional Hamad (DOH) de Doha, inaugurado en 2014, se considera uno de los mayores centros de viajes del mundo; más del 90% de los viajeros que vuelan a DOH están en tránsito hacia otro lugar.
La red nacional de carreteras está bien desarrollada, pero las obras situadas en todo el país interrumpen regularmente el tráfico. Debido al rápido desarrollo de Doha, los mapas pueden ser inexactos y los dispositivos GPS rara vez están actualizados. Por último, los eventos culturales y deportivos suelen provocar el cierre de la "Corniche", una de las principales carreteras de Doha.
Las autoridades son muy estrictas a la hora de hacer cumplir las leyes de tráfico; las cámaras de tráfico son numerosas y las multas pueden ser elevadas. Qatar tiene una política de tolerancia cero con respecto a la conducción bajo los efectos del alcohol.
En Doha hay taxis con taxímetro (de color turquesa) que son fiables y seguros, y se pueden llamar en la calle. Además, muchos conductores hablan inglés. El sistema de transporte compartido Uber también está bien implantado en el país.
Los accidentes de tráfico son frecuentes debido a los conductores inexpertos y/o jóvenes (especialmente los jueves y viernes por la noche), el exceso de velocidad y la presencia de animales en las carreteras.
En general, Qatar ocupa el puesto 77 de 190 países puntuados en el Índice Doing Business 2020 del Banco Mundial y el 30 de 198 en el Índice de Percepción de la Corrupción 2020 de la organización Transparencia Internacional.
El alto nivel de vida de los ciudadanos qataríes hace que la pequeña delincuencia, como el carterismo, no sea un problema importante en Qatar. Sin embargo, es probable que se produzca un aumento puntual con las grandes multitudes de visitantes. Los mercados públicos son lugares comunes para el robo de carteras, por los que estas áreas están fuertemente vigiladas y bajo una vigilancia que se intensificará durante el torneo de fútbol.
Es muy poco probable que la pequeña delincuencia se convierta en un problema en el período previo a la Copa del Mundo. El Ministerio del Interior qatarí ha logrado reducir la tasa de criminalidad en Qatar en los últimos años. En 2018, el 88,3% del total de los delitos cometidos fueron clasificados como menores -que implican violaciones financieras y disputas no criminales-.
El generoso sistema de bienestar de Qatar y el amplio patrocinio de los nacionales qataríes, así como su reducida población, reducen el riesgo de disturbios por motivos políticos o económicos. Los llamamientos a favor de reformas democráticas para cambiar el papel del emir han sido mínimos. No hay grupos organizados de oposición qatarí, y es poco probable que la gran población de trabajadores inmigrantes recurra a protestas violentas, dada la alta probabilidad de que sean deportados.
El riesgo de guerra en el Golfo Pérsico (que inevitablemente implicaría a Qatar) es actualmente bajo, a pesar de los incidentes de tensión que fueron habituales el año pasado. Es de suponer que la "guerra fría" entre Irán y Arabia Saudí no va a derivar en una guerra convencional. Qatar mantiene buenas relaciones con EE.UU. (que tiene una base militar en Qatar) e Irán, y el reciente fin del bloqueo de Arabia Saudí mejora las perspectivas de seguridad.
Existe un riesgo moderado de tiroteos y pequeños atentados con artefactos explosivos improvisados contra occidentales y objetivos blandos por parte de los yihadistas. La proporción de yihadistas qataríes que luchan en el extranjero es muy pequeña en comparación con otras nacionalidades, a pesar del apoyo interno al salafismo. Entre los objetivos potenciales en Qatar se encuentran los edificios residenciales y de oficinas occidentales, los hoteles, las escuelas internacionales y los lugares de ocio frecuentados por los expatriados en la zona de West Bay. El personal de las embajadas occidentales y los trabajadores de la industria del petróleo y el gas corren un riesgo moderado de sufrir atentados puntuales cuando están fuera del país, pero es poco probable que estos ataques causen daños materiales importantes.
En general, Qatar ocupa el puesto 27 de 163 en el Índice de Paz Global 2020 del Instituto para la Economía y la Paz.
Qatar no se encuentra actualmente entre los países más ciberatacados del mundo, según Kaspersky cyber threat map.
No se requieren vacunas específicas para entrar al país.
Qatar se encuentra en la posición 82 de 195 en el 2019 Global Health Security Index, un proyecto de la Iniciativa contra la Amenaza Nuclear (NTI) y el Centro Johns Hopkins para la Seguridad Sanitaria (JHU), desarrollado con The Economist Intelligence Unit (EIU).
Qatar tiene un clima árido. Los veranos, de mayo a octubre, son abrasadores (hasta 46°C) y húmedos. Durante esta época, el Shamal, un viento violento y polvoriento, puede provocar tormentas de arena. Las condiciones en invierno (de noviembre a abril) son más suaves, con noches frescas y escasas precipitaciones.
Las tormentas de arena pueden producirse en cualquier momento y perturban regularmente el tráfico aéreo y por carretera.
Las lluvias, aunque poco frecuentes, suelen ser violentas y a menudo provocan inundaciones repentinas, que pueden causar accidentes de tráfico. Los periodos de lluvias intensas suelen producirse entre octubre y marzo.
De abril a octubre, las temperaturas pueden alcanzar los 50°C. En invierno, las noches pueden ser frescas, con temperaturas que rondan los 7°C (45 °F).
Qatar está situado en una zona sísmica. Anteriormente se han sentido fuertes temblores por potentes terremotos con epicentros en el vecino Irán (por ejemplo, abril de 2013) y Afganistán (por ejemplo, octubre de 2015).
Cualquier situación de emergencia puede ser supervisada por el Departamento de Asuntos Técnicos del Centro de Mando Nacional (NCC).







