Rumanía
Rumanía
238.397 km2 , 19,41 mill. hab. (Eurostat 2019)
Capital: Bucarest
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Última Actualización: Abril 2021
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Rumanía es una democracia parlamentaria y una economía de mercado. Rumanía es miembro de la UE y de la OTAN, y se caracteriza por una relativa estabilidad política ya que las instituciones democráticas están muy consolidadas. El ejecutivo está dividido entre el presidente (jefe de estado) y el gabinete de gobierno. Klaus Iohannis (formalmente independiente, antes líder del Partido Nacional Liberal (PNL)) es actualmente el Presidente, mientras que el cargo de Primer Ministro lo ocupa Florin Citu (PNL).
El riesgo de inestabilidad del gobierno seguirá siendo alto. El Partido Nacional Liberal (PNL), de centro-derecha, formó una coalición de tres partidos después de que ninguno obtuviera la mayoría absoluta en las elecciones de diciembre de 2020, junto con la Alianza USR-Plus, de centro, y la Alianza Democrática de Húngaros en Rumanía (UDMR), de etnia húngara. Es probable que el nuevo gobierno adopte una postura favorable a las empresas y aumente la transparencia. Sin embargo, la debilidad de su mandato reducirá su margen de acción y su capacidad para aplicar su programa político. La fragmentación del entorno político impulsará la inestabilidad a lo largo de 2021. El malestar civil provocado por las medidas restrictivas para controlar la pandemia genera manifestaciones violentas en Bucarest y otras ciudades del país. Estas protestas, que comenzaron a finales de marzo de 2021, probablemente continuarán mientras se mantengan las restricciones. El partido de extrema derecha AUR está instigando las protestas.
Los gobiernos son propensos a la inestabilidad, pero esto no suele tener un impacto significativo en la estabilidad política o en el entorno empresarial. La adopción de políticas opacas, lentas y contradictorias, puede complicar las operaciones comerciales y aumentar la incertidumbre de los inversores. La corrupción de medio y alto nivel plantea un grave problema para las empresas, y el compromiso político contra la corrupción es inconsistente.
El impacto negativo del brote de COVID-19 en la economía de Rumanía es elevado. La tasa de letalidad es actualmente de un 2,5% . Según el FMI, el PIB de Rumanía se contrajo un -3,9% en 2020. La economía se verá especialmente afectada por el efecto negativo en el sector de los servicios, que ha impulsado el crecimiento hasta ahora, y por un menor rendimiento de la producción industrial. Por otro lado, Rumanía no se encuentra en buena posición para lidiar con los choques externos e internos, ya que tiene uno de los mayores déficits fiscales y de cuenta corriente de la región y además se enfrenta a una frágil confianza por parte de los inversores. Se espera que el déficit presupuestario aumente del 4,5% en 2019 a alrededor del 10% en 2020-21. El FMI espera que el PIB de Rumanía crezca un 6% en 2021.
Se han aplicado diversas medidas destinadas a prevenir la propagación de la enfermedad por coronavirus (COVID-19). Aunque el Gobierno sustituyó el estado de emergencia por un estado de alerta menos restrictivo el 18 de mayo de 2020, el proceso de relajación de todas las medidas será gradual, lo que contribuirá a los continuos retos operativos para os negocios. La incertidumbre y la reimposición de las restricciones con poca antelación podrían plantear problemas adicionales a los operadores del país durante 2021. Así pues, es probable que las empresas se enfrenten a perturbaciones durante los próximos meses. Tras alcanzar su punto máximo en noviembre de 2020, se espera una tendencia a la baja en cuanto al número de contagios por COVID-19 en el país (IHME). La situación sería más grave si no fuera obligatorio el uso generalizado de mascarillas.
A lo largo de 2020, la creación de políticas públicas ha sido reactiva y principalmente dependiente del desarrollo y del impacto del virus COVID-19. Lo más probable es que el gobierno se centre en medidas de ayuda financiera y de apoyo económico para las empresas y los hogares, a expensas de los déficits presupuestarios. Es posible que el gobierno y las principales autoridades locales continúen emitiendo deuda pública y buscando financiación de instituciones de crédito internacionales para cubrir los gastos. Por tanto, muchas reformas políticas, como la mejora de la administración pública, los servicios judiciales y las iniciativas de privatización, pueden verse retrasadas o adoptadas de forma imprevisible mediante decisiones ad hoc.
Los proyectos de mejora de la infraestructura de transporte de Rumanía pueden verse afectados por los cambios en las prioridades presupuestarias del país como respuesta al COVID-19, y quizás tengan una implementación deficiente o inadecuada. El creciente déficit presupuestario y el imprevisible entorno fiscal son indicadores adversos para las inversiones tanto del sector público como del privado. El bajo nivel de base y el apoyo estructural de la UE fomentaron un mayor crecimiento de las inversiones en 2019. Sin embargo, no es probable que esta tendencia continúe, especialmente debido al virus COVID-19.
Aunque los gobiernos apoyan la inversión extranjera y existe un amplio consenso a favor de la UE y de las políticas de mercado, el sistema político es bastante volátil. La formulación de políticas puede adolecer de falta de transparencia y de una experiencia institucional débil, así como verse limitada por la presión de grupos de interés. Los frecuentes cambios normativos y la deficiente redacción de regulaciones pueden complicar las operaciones comerciales. La corrupción de alto nivel y el legado de un período de transición económica caótico en la década de los 90, también suponen riesgos para las empresas extranjeras. Numerosos ministros, parlamentarios y políticos locales influyentes del panorama político han sido condenados por corrupción desde 2012-13, a medida que ha mejorado la capacidad e independencia de las instituciones anti-corrupción.
El Partido Nacional Liberal (PNL), de centro-derecha, formó una coalición de tres partidos después de que ninguno obtuviera la mayoría absoluta en las elecciones de diciembre de 2020, junto con la Alianza USR-Plus, de centro, y la Alianza Democrática de Húngaros en Rumanía (UDMR), de etnia húngara. Es probable que el nuevo gobierno adopte una postura favorable a las empresas y aumente la transparencia. Sin embargo, la debilidad de su mandato reducirá su margen de acción y su capacidad para aplicar su programa político. La fragmentación del entorno político impulsará la inestabilidad a lo largo de 2021.
Rumanía está considerada una Democracia Defectuosa en el Índice de Democracia de 2019, elaborado por The Economist Intelligence Unit (EIU), en el que el país ocupa el puesto 63 de 167 países puntuados.
El país ocupa el puesto 49 en el Índice de Desarrollo Humano de 2019 elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
La industria de Rumania es competitiva y relativamente diversificada, y la mano de obra es sustancialmente más barata que en Europa Occidental. No obstante, la infraestructura está subdesarrollada y es probable que la modernización, incluida la expansión de la red de carreteras, sea lenta. Posiblemente, los proyectos de construcción de infraestructuras y ferrocarriles se retrasarán en 2020, al igual que en 2019, debido a la restructuración de las prioridades presupuestarias para mitigar el impacto de la pandemia de COVID-19. La adhesión de Rumania a la UE impulsó la adopción de medidas para simplificar la administración fiscal y mejorar el sistema jurídico. No obstante, la corrupción seguirá siendo un desafío. El riesgo general de huelgas podría disminuir debido al brote del virus COVID-19 y a las medidas de emergencia introducidas; sin embargo, también podrían producirse huelgas en relación con las condiciones de trabajo durante la crisis sanitaria del COVID-19.
Es probable que las restricciones impuestas en respuesta a la pandemia mundial causen importantes trastornos operacionales en los próximos meses. Aunque el gobierno ha comenzado a suavizar las restricciones, muchas medidas siguen en vigor. En el caso de que se produzca una segunda oleada de casos, las empresas tendrán que cumplir con nuevas restricciones sin previo aviso.
Por otro lado, existen obstáculos operacionales que siguen dificultando el entorno empresarial, a pesar de las importantes mejoras registradas en el último decenio. La burocracia laberíntica y la corrupción política de alto nivel pueden impedir las operaciones comerciales. La infraestructura de transporte sigue estando subdesarrollada en comparación con otros Estados de la Unión Europea, especialmente fuera de las grandes ciudades. La independencia y la capacidad judiciales son motivo de preocupación, y la fiabilidad de los tribunales y la aplicación de las decisiones judiciales varían mucho de una región geográfica a otra.
La actividad de los grupos de presión no está regulada, y los inversores extranjeros deben saber que los empresarios locales participan libremente en prácticas de lobbying a través de sus vínculos políticos. Esto ocurre especialmente en el ámbito local, donde las empresas de la zona suelen obtener favores de las autoridades. Además, los empresarios locales tienden a organizar campañas de comunicación negativas, especialmente en periódicos locales, para disuadir a los competidores.
Fuera de las grandes ciudades y las principales carreteras, las vías de comunicación suelen estar en malas condiciones, siendo a menudo estrechas y sin iluminación. Sin embargo, la red de carreteras se está renovando. Hay dos autopistas que unen Bucarest con Pitesti y con Constanza. Las carreteras de las regiones de Oltenia y Moldavia están en malas condiciones. Por lo tanto, en estas regiones y en las zonas remotas, se aconseja una vigilancia extrema durante la noche debido a la falta de un alumbrado público adecuado. Son comunes los carros tirados por caballos, los vehículos agrícolas, los ciclistas y los vehículos sin luces traseras o reflectores. Además, los conductores pueden ser muy agresivos.
Es necesario que los conductores exhiban una etiqueta adhesiva (rovignette). Esta pegatina se puede conseguir en los puestos fronterizos, en las oficinas de correos y en algunas gasolineras. Se requiere que los vehículos estén equipados con neumáticos de nieve durante el invierno.
La red ferroviaria es extensa y está en buenas condiciones. Sin embargo, la comodidad de los trenes varía. Los autobuses son un buen medio de transporte alternativo para ir de un pueblo a otro. Son cómodos, rápidos y frecuentes.
Para viajar en taxi, los viajeros sólo deben usar taxis formales con contador y con precios indicados. Los taxis suelen ser baratos. No tome un taxi solo para ir a zonas remotas. Los viajeros que quieran ir a Bucarest desde el aeropuerto en taxi deben preguntar en el quiosco de la salida de la terminal.
En general, Rumania ocupa el puesto 55 de 190 países, según el índice Doing Business de 2020 del Banco Mundial y el puesto 70 de 198 en el Índice de Percepción de la Corrupción de 2019 de la organización Internacional para la Transparencia.
El entorno de seguridad es estable y favorable para la actividad comercial, con pocos riesgos graves para las empresas extranjeras. Los delitos menores constituyen la amenaza de seguridad más importante para el personal de las empresas. También existe un importante riesgo de delitos como el fraude, la malversación de fondos y, en menor medida, el blanqueo de dinero. Los grupos criminales tradicionales son menos activos que en otras partes de Europa sudoriental y participan principalmente en actividades que generalmente no afectan de forma directa al personal de las empresas, como el tráfico de drogas y de personas.
Los servicios internos de inteligencia son extremadamente eficientes, legado de la época comunista. Se cree que algunos de sus antiguos miembros han penetrado en el entorno empresarial y recurren ocasionalmente a prácticas de la era comunista para descubrir información delicada sobre la competencia extranjera en sus mercados. Además, es probable que los servicios de inteligencia intenten estar lo mejor informados posible sobre la actividad de cualquier empresa grande que opere en el país, especialmente si ésta es de importancia política o puede tener una relación con determinados intereses locales. Por consiguiente, se aconseja a los inversores que investiguen a fondo a su personal de seguridad y de limpieza, y a sus subcontratados.
La actividad delictiva ha disminuido de forma gradual gracias a la mejora de la financiación y el poder de las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley, y a una mayor colaboración con otros países europeos. Sin embargo, la inversión extranjera ha sido y sigue siendo entorpecida por la corrupción en los gobiernos central y locales. La delincuencia organizada es otro motivo de preocupación, aunque no plantea un riesgo grave para la estabilidad del Estado ni para los inversores extranjeros. Rumanía es un país de origen y tránsito de la trata de personas con fines de explotación sexual y se encuentra en la ruta septentrional del tráfico de drogas: Afganistán, Pakistán/Irán, Turquía, Bulgaria, Rumania, Hungría, Eslovaquia y Austria/Alemania. La minoría romaní de Rumanía es particularmente vulnerable a la trata de personas. Los grupos delictivos locales también participan en delitos cibernético, delitos financieros y en el contrabando de refugiados de países del Oriente Medio devastados por la guerra a Europa central. Sin embargo, Rumanía, comparada con su vecina Bulgaria, no es una ruta preferida para esta forma de contrabando. Los delitos violentos en Bucarest y otras grandes ciudades como Brașov, Sibiu y Cluj-Napoca son poco frecuentes, mientras que las actividades de los grupos de delincuencia organizada rara vez afectan al público en general.
El riesgo de protestas ha disminuido a moderado desde marzo debido al brote del virus COVID-19 y a las medidas restrictivas implantadas. En general, el riesgo de que se produzcan protestas antigubernamentales a gran escala, que atraigan a miles de personas a Bucarest, ha disminuido desde 2019. Rumanía tiene un historial de protestas políticas eficaces y de grandes manifestaciones, en su mayoría pacíficas, con capacidad para revertir las decisiones políticas. Es probable que éstas sigan resurgiendo en los próximos años por las injusticias percibidas, los escándalos de corrupción o las razones económicas. Las protestas pacíficas contra la exploración de gas de esquisto o las plantas industriales y otros proyectos que degradan el medio ambiente pueden desencadenarse, especialmente cerca de dichos complejos y en Bucarest.
Aunque las relaciones con Rusia son tensas, el riesgo de guerra es bajo. No obstante, es poco probable que se produzca una mejora significativa de las relaciones rumano-rusas. Esto se debe a la apertura de una unidad de coordinación regional de la OTAN y a la activación del sistema de escudo antimisiles de los Estados Unidos en Rumanía , y a un número creciente de ejercicios militares marítimos de la OTAN en el Mar Negro y el delta del Danubio. La presencia militar naval rusa en la parte noroccidental del Mar Negro se ha intensificado desde la anexión de Crimea, elevando el riesgo de perturbación del tráfico comercial y de una escalada no intencionada que involucre a la marina rusa. El riesgo de ciberataques también ha aumentado en los últimos años.
En general, Rumanía ocupa el puesto 22 de 163 en el Índice de Paz Global 2020 del Instituto de Economía y Paz.
Rumanía no está actualmente entre los países más ciber-atacados del mundo. Según el mapa de ciber-amenazas de Kaspersky, Rumanía ocupa el puesto 45 de los países más ciberatacados.
No se requiere ninguna vacuna para entrar en el país.
Rumanía ocupa el puesto 60 de 195 en el Índice de Seguridad Sanitaria Mundial de 2019, un proyecto de la Iniciativa contra la Amenaza Nuclear (NTI) y el Centro de Seguridad Sanitaria de la Universidad Johns Hopkins (JHU), desarrollado con The Economist Intelligence Unit (EIU).
Rumanía contiene algunas de las zonas más sísmicas de Europa. Los pequeños terremotos ocurren anualmente y los grandes terremotos cada 30 a 50 años. En 1977, un terremoto de magnitud 7,4 mató a 1500 personas y causó importantes daños materiales en el centro de Bucarest.
Las inundaciones son también frecuentes. En septiembre de 2005, el país sufrió sus peores inundaciones desde 1970, en las que murieron 23 personas (condado de Vrancea; 14.000 personas evacuadas).
En caso de viajar por las montañas rumanas, se recomienda tomar precauciones en caso de encuentro con osos. No debe acercarse a los osos de ninguna manera y se les debe dar suficiente espacio para que huyan. No se debe hacer ningún movimiento brusco ni gritar. Se han dado varios casos de turistas heridos e incluso muertos por ataques de osos
Si planea visitar Rumanía, manténgase informado por la Dirección de Gestión de Emergencias.
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