Ucrania
Ucrania
603.548 km2, 44,13 mill. hab.(2020)
Capital: Kiev
Grivna
Última actualización: Febrero 2022
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Ucrania es una democracia relativamente joven, que ha gozado tradicionalmente de relativa estabilidad y en donde las elecciones y transiciones de poder han sido pacíficas. Ha sufrido, sin embargo, dos grandes crisis políticas y sociales en 2004 (Revolución Naranja) y 2014 (Euromaidán), las cuales exponen un trasfondo de profundo descontento social debido a las profundas desigualdades existentes entre una pequeña élite gobernante y una mayoría de ciudadanos de rentas medias y bajas que conforman el país más pobre de Europa.
El actual gobierno ha intentado modernizar el país y atraer más inversión extranjera, si bien, la corrupción generalizada y la influencia de los oligarcas dificultan cualquier proceso de reforma. El actual presidente Zelenski, de corte prooccidental, goza de gran popularidad, aunque está enfrentado a la minoría prorrusa, que es muy influyente y supone casi 20% de la población. Por otro lado, la Corte Constitucional ha limitado el alcance de las reformas anticorrupción de Zelenski, lo cual hace subyacer fricciones entre las instituciones del país. El sistema judicial no es independiente, y las regulaciones son a menudo ambiguas, obsoletas y contradictorias, fruto de un proceso legislativo bastante opaco e inconsistente.
Las infraestructuras del país se encuentran en general en mal estado y con necesidad urgente de mantenimiento y renovación. En las regiones de Donetsk y Luhansk, ocupadas por los grupos armados prorrusos, la mayor parte de las infraestructuras ha sido muy dañada o destruida. Los crímenes violentos por parte de grupos radicales pro-ucranianos y pro rusos son habituales y los delitos derivados de altos consumos de drogas y alcohol son también comunes. Ucrania es a su vez muy vulnerable a ataques no convencionales rusos, como ciberataques, campañas de desinformación y sabotajes.
Actualmente, la tasa de vacunación del Covid-19 permanece por debajo del 50% (IHME). Las proyecciones respecto al número de casos prevén un descenso lento pero continuo en la incidencia durante los próximos meses (IHME). La economía ucraniana, si bien resiliente y con gran capacidad de recuperación, permanece muy dependiente de ayudas internacionales y exportaciones agrícolas. Con la llegada de la pandemia y la actual crisis energética, ha sufrido un duro golpe, que ha derivado en un empobrecimiento de la población, la congelación del préstamo concedido por el FMI y una falta de ayudas adecuadas contra el Covid-19 A pesar de ello, según el FMI, el PIB real del país creció un 3,5% en 2021, y se espera que continue creciendo en 2022, con una previsión del 3,6%.
Ucrania es una República parlamentaria establecida tras su separación de la Unión Soviética en 1991. El actual gobierno, presidido por Zelenski, es marcadamente pro-europeo y pro-OTAN, lo que ha incrementado las tensiones con los sectores más prorrusos de la población. El país ha experimentado un creciente aumento de la polarización entre la población pro-Europa/Occidente y la población pro-Rusia tras los sucesos de 2014.
El sistema y la casta política se caracterizan por presentar altos niveles de corrupción, que ha conllevado en la población a un hartazgo con dicha clase política, lo que, junto con el creciente sentimiento antirruso, explica la elección en 2019 de Volodymir Zelenski, un comediante sin previa experiencia en política, como presidente. Éste prometió en su campaña una serie de reformas para modernizar el país, luchar contra la corrupción y mejorar la situación en el este del territorio.
El país cuenta con un entorno regulativo bastante opaco y un legislativo dominado por los grandes oligarcas del país, lo que está dificultando de manera colosal la implementación de muchas de las susodichas propuestas de reforma. Junto con un cambio abrupto en 2020 de una parte del gabinete que trajo al gobierno a personajes bajo sospecha de corrupción, la administración de Zelenski es cada vez menos popular, aunque sigue contando con cuotas altas de aprobación.
El actual gobierno ha buscado estrechar lazos tanto con la UE como con la OTAN, si bien es poco probable que Ucrania se una a cualquiera de estas organizaciones en el medio/largo plazo, dada la oposición frontal de Rusia. Sin embargo, esta deriva pro occidental ha causado revuelo entre los sectores prorrusos de la población. Las relaciones con Rusia siempre han sido tensas, en especial desde la anexión de Crimea en 2014, lo cual ha llevado a que, desde entonces, todas las conversaciones diplomáticas entre ambos países se lleven a través del Cuarteto de Normandía, un instrumento de diálogo del que forman parte Alemania, Francia, Rusia y Ucrania. La presencia actual de tropas rusas en la frontera han vuelto a elevar las tensiones, por lo que países miembros del Cuarteto de Normandía plantean la "finlandización" (neutralidad exterior) como posible solución intermedia al conflicto.
Ucrania es considerada un Régimen Híbrido en el Índice de Democracia 2021, elaborado por The Economist Intelligence Unit (EIU), donde el país ocupa el puesto 86 de 167 países puntuados.
El país ocupa el puesto 74 en el Índice de Desarrollo Humano elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
Ucrania presenta un panorama operacional complicado. Con la llegada de la pandemia y la reciente crisis de precios energéticos, la economía ucraniana, muy dependiente de fondos internacionales, el gas ruso y las exportaciones agrícolas, se ha tambaleado bastante, aunque ya ha mostrado señales de recuperación. Sin embargo, esto, junto con la falta de reformas estructurales importantes, ha conllevado, entre otros, a la congelación del préstamo recibido por el FMI, así como el aumento del riesgo de retraso en el pago de contratos públicos (llegando a tener que esperar hasta 12 meses).
El sistema judicial es débil y no se puede considerar una institución independiente pues es muy susceptible a la influencia política y está plagado de corrupción. La legislación suele ser ambigua, inconsistente y, en muchos casos, obsoleta; si bien, en los sectores más modernos (tales como IT) este problema es algo menor. La burocracia presenta otro gran obstáculo operacional, pues a pesar de múltiples intentos de reforma, sigue siendo en gran parte excesiva, así como poco clara. Aunque se ha logrado garantizar ciertas facilidades para los inversores extranjeros (disminuir aduanas y protecciones a inversores nacionales), tal y como sucede en el sistema judicial, la corrupción es un obstáculo omnipresente dentro de la administración pública.
Las infraestructuras están en mal estado y necesitan un mantenimiento urgente. Muchas de ellas llevan sin renovar desde la salida de la Unión Soviética en 1991, lo que las hace muy vulnerables a incidentes meteorológicos tales como fuertes nevadas, lluvias torrenciales o inundaciones. En las zonas ocupadas del este (Donetsk y Luhansk), los militantes prorrusos han destruido y dañado gravemente la mayor parte de la infraestructura crítica como aeropuertos o infraestructuras eléctricas y de agua. Las infraestructuras de transporte son de las que se encuentran en peor estado y han sido un elemento común de intentos de reforma y renovación, si bien la falta de fondos y la corrupción nunca les han permitido completarlas. Aun así, sí que se renovó en 2012 gran parte de las autovías del país, así como los principales aeropuertos.
La mano de obra local suele tener un buen nivel de formación, aunque es a veces complicado encontrar mano de obra cualificada, pues muchos ciudadanos, sobre todo del oeste ucraniano, han emigrado a países europeos occidentales en busca de mejores condiciones laborales. Una reforma de 2017 logró reducir la burocracia requerida para el proceso de contratación de trabajadores extranjeros, contratación para la que no hay límite. Sin embargo, la contratación de extranjeros es siempre una opción más costosa. En lo relacionado a la corrupción, son comunes las peticiones de contratación de figuras cercanas a oligarcas bajo riesgo de mayores presiones si se rechaza la propuesta.
Dentro del conflicto actual con Rusia en la frontera, es posible que surjan nuevas dificultades y se incrementen los riegos operativos, algunos de estos incluyen ciberataques o disrupción de las cadenas de suministro terrestres u aéreas. Se debe conocer, a su vez, que existen riesgos de cumplimiento significativos por la existencia desde la anexión de Crimea en 2014, de sanciones contra personas y activos controlados por empresas rusas, teniendo el gobierno antecedentes de expropiación de bienes rusos en el país. En la actualidad, si las hostilidades rusas hacia Ucrania persisten, es muy probable que continúe la aplicación de nuevas y mayores sanciones.
En general, Ucrania ocupa el puesto 64 de 190 países puntuados en el Índice Doing Business 2020 del Banco Mundial y el puesto 122 de 180 en el Índice de Percepción de la Corrupción 2021 de la Organización Transparencia Internacional.
En lo que se refiere al panorama de seguridad, la situación no es favorable. La tasa de criminalidad se mantiene elevada gracias a una combinación de malas condiciones de vida, tensiones y protestas entre pro rusos, policía, grupos de extremistas y grupos favorables al gobierno, así como altas tasas de abuso del alcohol (8.34 L per cápita/año) y drogas entre la población. El mayor riesgo de crimen violento está presente en Kiev, así como las regiones ocupadas de Donetsk y Luhansk, siendo perpetrado normalmente por grupos prorrusos, quienes no dudan en usar pequeñas bombas o incumplir el alto al fuego, normalmente centrándose en personas o propiedades que perciban como contrarias a sus ideales.
Los crímenes violentos, tales como entradas forzadas a propiedades privadas o tiroteos, así como los delitos motivados por prejuicios hacia minorías son un problema cada vez más común. Si bien, tradicionalmente, la delincuencia violenta ha sido asociada a los grupos rusos, el creciente sentimiento antirruso entre la población de las zonas no ocupadas del país está llevando a estos grupos a armarse e incrementar su actividad violenta hacia individuos y bienes rusos o pro rusos.
Las fuerzas policiales, pese a las reformas anticorrupción realizadas en 2015, permanecen corruptas, carentes de recursos y muy cercanas a ciertos grupos extremistas de derecha, lo cual las deja poco preparadas para combatir el problema de la criminalidad violenta de forma eficaz. La ineficiencia de la policía favorece a su vez a la actividad criminal organizada, cada vez más presente en el país, que, debido a la pobreza e inestabilidad política y social, se conforma como un punto de tránsito muy atractivo para el tráfico de drogas y otros productos de índole similar. Los riesgos de terrorismo internacional y secuestro son ambos bajos.
El malestar social continúa creciendo, y se suele manifestar en protestas generalmente pacíficas, siendo poco probable que se vuelvan a observar niveles de violencia similares a los de 2014. Las principales reivindicaciones se suelen centrar, entre otras, en las malas condiciones de vida y empobrecimiento de la población, el hartazgo de la corrupción, el conflicto con los militantes pro-Rusia, y la falta de ayudas económicas durante la pandemia. Las protestas de índole laboral son escasas y poco concurrentes. La tasa de sindicalización del país es muy baja y los sindicatos no tienen mucha fuerza.
Las regiones ocupadas de Donetsk y Luhansk son particularmente peligrosas, aunque en 2020 se acordó un alto al fuego que, a pesar de haber sido relativamente respetado hasta ahora, podría ser roto si las tensiones y presencia rusas actuales continúan en la frontera, algo que los grupos armados prorrusos de la zona podrían tomar como incentivo para 'seguir la lucha'.
Ucrania siempre ha mantenido cierta enemistad con Rusia, con las tensiones creciendo exponencialmente tras la anexión de Crimea en 2014 por este último. Actualmente, se observa un nuevo aumento de las tensiones después de varios meses en los que Rusia ha ido acumulando tropas en la frontera ucraniana. A nivel de seguridad, es posible que esto pueda dar lugar a un repunte en las actividades violentas de los grupos pro rusos y las acciones correspondientes en su contra, perpetradas por grupos de la oposición o las fuerzas policiales. Cabe mencionar que, si bien hay una acumulación de tropas en la frontera, los expertos atribuyen pocas posibilidades reales al inicio de una invasión.
Ucrania ocupa el puesto 143 de 163 dentro del Índice de Paz Global 2021 del Instituto para la Economía y la Paz.
Ucrania y su mala relación con Rusia le hacen un blanco común de ciberataques, normalmente centrados en infraestructuras clave de energía, agua o telecomunicaciones, así como páginas web y servicios online gubernamentales. El actual incremento de las tensiones entre ambos países aumenta este riesgo exponencialmente.
Otras formas de ciberataque observadas con frecuencia son; fraude, robo de datos personales, espionaje y manipulación de la información. Ucrania ha colaborado recientemente con la OTAN y EE.UU. para reforzar sus capacidades en el ámbito digital, y aunque se han observado mejoras, el riesgo permanece alto.
Según el mapa de ciberamenazas de Kaspersky, Ucrania se sitúa en el top 20, siendo el 17 país más ciberatacado.
La infraestructura sanitaria está muy dañada y falta de recursos. Enfermedades como el SIDA y la tuberculosis continúan siendo una amenaza para la población. Asimismo, la tasa de vacunación contra el Covid-19 permanece baja debido a una falta de recursos y vacunas, así como desconfianza por parte de los ciudadanos.
Se ha de notar también la zona del noroeste del país, dónde siguen quedando trazas de contaminación radioactiva, consecuencia de la explosión de la central nuclear de Chernobyl en 1986.
Ucrania ocupa el puesto 83 de 195 dentro del Índice de Seguridad Sanitaria Global 2021, un proyecto de la Iniciativa de Amenaza Nuclear (NTI) y el Centro Johns Hopkins para la Seguridad Sanitaria (JHU), desarrollado con la Unidad de Inteligencia de The Economist (EIU).
El clima continental de interior del país hace que sean frecuentes las precipitaciones, con lluvias torrenciales e inundaciones durante los meses de otoño y primavera. Los veranos son muy calurosos siendo comunes los incendios forestales, mientras que los inviernos presentan temperaturas por debajo de los 10º C en ocasiones, con fuertes tormentas de nieve que pueden interrumpir el transporte tanto aéreo como terrestre. Es común, a su vez, que los puertos situados en la costa del Negro se vean sometidos a heladas al menos una vez al año.







